ARGENTINA: Tragedias colectivas, obligaciones individuales - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / La Nacion / Once años pasaron ya de aquel choque entre un camión y un colectivo en la ruta 11 que llevó a la muerte a nueve alumnos del Colegio Ecos, de Villa Crespo, una docente, el camionero y su acompañante: 12 vidas y 40 personas heridas. Si bien la responsabilidad del conductor del camión que circulaba alcoholizado y en zigzag fue clara, la Justicia investigó también si el chofer del ómnibus circulaba a exceso de velocidad y si su peligrosa maniobra empeoró la tragedia.

El año pasado, la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe falló en contra del pedido de reapertura del expediente, cerrado en mayo de 2015. Una serie de irregularidades dejó sin condena al chofer del colectivo y sumidos en una mayor desazón a los familiares de las víctimas. El primer juez absolvió al conductor del colectivo, el segundo lo condenó por homicidio culposo múltiple, pero omitió formalmente tomarle declaración, la causa prescribió y debió revocarse la condena de dos años y medio de prisión en suspenso. El chofer sobreseído sólo debió realizar trabajos comunitarios y abonar una multa por la causa civil. Actualmente trabaja como remisero. La apelación que los familiares elevaron a la Corte Suprema de Justicia de la Nación lleva meses sin resolución.

Hasta el momento, la tragedia ocurrida días pasados en la llamada Cuesta de los Terneros de la ruta 144 en Mendoza se cobró ya 15 vidas, con numerosos heridos hospitalizados. El contingente de jóvenes era de una escuela de danza de la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas.

El micro, propiedad de uno de los choferes, no contaba con habilitación según informó la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT). ¿Cuántos kilómetros había completado la unidad sin ningún control que detectara la grave irregularidad de estar dado de baja desde el año anterior? Hubo clara burla a los escasos controles, pues no podía transitar fuera de Buenos Aires y llegó hasta Mendoza. El accidente ocurrió cuando, según testigos, marchaba a alta velocidad, por peligrosos caminos de montaña, sin haberse comprobado aún si fallaron los frenos del vehículo con más de 10 años de antigüedad.

Si puede evitarse, no es un accidente, hemos reiterado en esta columna. Una vez más, una tragedia vial denuncia una cadena de irresponsabilidades, múltiples, públicas y privadas. El estado de los caminos ocupa un lugar preponderante, pero no exclusivo. La lista es larga: la venta de alcohol en estaciones de servicio; peajes sin control de velocidad ni de consumo de alcohol o drogas, en particular a choferes de ómnibus de larga distancia en terminales, incluyendo la supervisión rigurosa y efectiva de su descanso, y sus chequeos médicos anuales (físico, clínico, psicológico y toxicológico) a cargo de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte y la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).

Los particulares deben también asumir protagonismo y controlar habilitaciones( http://www.cnrt.gob.ar) y denunciar anomalías detectadas (0800-3330300), evitando también contratar servicios a menor costo que puedan esconder irregularidades. La ley fija entre tres y seis años de prisión para quien, conduciendo en forma imprudente, negligente o antirreglamentaria, causare a otro la muerte y establece las condiciones para que la pena no sea excarcelable. Nadie puede discutir la significación social de una condena y el valor ejemplificador de una sanción.

La educación vial sigue siendo parte fundamental de una política de Estado que debe dirigirse a reducir la siniestralidad vial, principal causa de muerte entre los jóvenes de entre 15 y 29 años según la OMS.

LA NACION Opinión Editorial ARGENTINA: Tragedias colectivas, obligaciones individuales

Con Información de La Nacion

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