ARGENTINA: Precios en las antípodas - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / La Nacion / Un habitual lector de LA NACION radicado en Sydney -cuya identidad será mantenida en reserva- se tomó el trabajo de replicar en tres supermercados de esa ciudad australiana la medición de precios que realiza mensualmente esta columna sobre una canasta fija de 30 productos de consumo masivo en la misma sucursal porteña de una cadena líder. El resultado de la comparación es similar al que comprueban quienes viajaron últimamente al exterior: más de las dos terceras partes de esos precios son más caros en la Argentina. O a la inversa, 17 de los 25 productos relevados -ya que algunos son más difíciles de conseguir, como la yerba mate o ciertas bebidas sin alcohol- resultan más baratos en Australia, que registra una inflación de apenas 0,4% anual y cuyo PBI per cápita se ubica entre los diez más altos del mundo (US$ 53.000 en 2015, casi seis veces más que el argentino).

Algunas diferencias alcanzan magnitudes realmente sorprendentes, que superan el 160% en moneda dura. Más aún si se considera que ambos países tienen estructuras productivas comparables, especialmente en la producción de alimentos, aunque la economía australiana es mucho más abierta.

Un kilo de queso en barra, que cuesta $ 179 en Buenos Aires, resulta 166% más caro que en Sydney, donde se vende al equivalente de $ 67,20 (convertido a pesos argentinos a una paridad de $ 11,20 con el dólar australiano). En queso rallado, el precio de $ 329 por kilo es aquí casi 73% más alto que el que pagan los consumidores australianos ($ 190,40). Y en jamón cocido, la diferencia alcanza al 90% ($ 163,90 y $ 86,15 el kg, respectivamente), mientras se ubica en 42% para el azúcar ($ 14,35 vs. $ 10,08).

También es muy amplia la brecha en bebidas gaseosas, aunque con algunas particularidades folklóricas. Una botella de Coca-Cola de 1,5 litros (incluida en Precios Cuidados) que se ofrece a $ 20,60 en las góndolas porteñas, cuesta 67,2% más que en la ciudad más poblada de Australia ($ 12,32). Pero esa diferencia se amplía a 148,3% en su variedad light del mismo tamaño ($ 30,59 vs. $ 12.32, igual que la regular). En cambio, en agua mineral (también de 1,5 l) se reduce a 15% ($ 16,09 vs. $ 14).

Un caso inverso es el lomo de ternera (calidad premium , envasado al vacío), que tiene un precio de $ 285 el kilo en Buenos Aires y aun así resulta casi 30% más barato que en Sydney ($ 403). Sin embargo, la carne picada especial (magra) es aquí 75% más cara ($ 148 vs. $ 84). Y otro tanto ocurre con presas de pollo, con diferencias de 25% en pata-muslo ($ 48,99 vs. $ 39,20) y de 9% en supremas ($ 107 vs. $ 97,33) por kilo.

En general, las frutas y hortalizas tienen precios más altos en el supermercado porteño de referencia que en sus similares australianos, pero con magnitudes dispares. Por caso alcanzan a 80% para un kilo de zapallito redondo ($ 49,99 aquí vs. $ 27,75 allá); se reducen a 33,8% en bananas ($ 29,99 vs. $ 22,75) y a 21% en pimientos rojos ($ 79,99 vs. $ 66,10), y resultan casi insignificantes en papas ($ 21,99 vs. $ 21,28) y berenjenas ($ 79,99 vs. $ 78.40).

La comparación de precios incluye otras disparidades, aunque en varios casos pueden surgir de diferencias en la calidad de los productos. Por caso, en Buenos Aires es 9% más barato el pan francés ($ 45 vs. $ 49,28 el kilo); 35% los fideos guiseros ($ 17,99 vs. $ 27,88 en envase de 500 gramos) y 28% el café molido común ($ 74,79 vs. $ 104 en igual cantidad). También tienen un precio 44% menor las servilletas de papel ($ 20,09 vs. $ 35,84 las 140 unidades), pero 15,6% mayor el papel higiénico ($ 46,60 vs. $ 40,28), y un suavizante para ropa cuesta más del doble que en Sydney ($ 34,35 vs. $ 16,68).

Si bien todos estos precios están expresados en pesos argentinos para facilitar la comparación, obviamente las mismas diferencias se mantienen al convertirlas a dólares con relación al país que se ubica en las antípodas de la Argentina.

Pero más allá de lo limitado de la muestra, algunas variantes de calidad y los descuentos por cantidad que los supermercados locales transformaron en una estrategia comercial permanente para retener o captar clientes, estas distorsiones de precios relativos en las góndolas alertan sobre un fenómeno preocupante. Muy pocos productos locales tienen un precio unitario competitivo a ocho meses de la devaluación del peso, contrarrestada en buena medida por la suba de costos internos derivada de una inflación acumulada de 45% con respecto a un año atrás. Y una improbable suba del tipo de cambio nominal tendría patas cortas para revertirlo, si se repite el traslado a precios que se produjo en los últimos diez meses.

La única buena noticia dentro de este panorama es que, en lo que va de agosto, los precios en las góndolas de 18 de los 30 productos que integran esta canasta fija se estabilizaron y varios de los restantes muestran bajas con relación al mes anterior. De ahí que el costo total se haya ubicado en $ 2173,90, con un descenso de 4% frente a julio ($ 2265,60).

En este resultado influye el retroceso de 11% registrado en los precios de frutas, verduras y hortalizas, no incluidos en la inflación “núcleo” (sin productos estacionales ni precios regulados) que desagrega el Indec. Entre las principales bajas se destacan los pimientos (20%), zapallitos (16,5%) y berenjenas (11%), aunque hubo una suba de 20% en papas. Pero en los que sí están incluidos se verifica un descenso de 2,9%, debido a bajas en los precios del jamón cocido (31%) y servilletas de papel (24%), contrarrestadas por subas en café (7%), queso en barra (5,9%), papel higiénico (4,4%), suavizante para ropa (3,5%) y milanesa cuadrada (2,8 por ciento).

La mezcla de estabilización con algunas bajas de precios es atribuida por los proveedores a la fuerte caída de las ventas de productos de consumo masivo que, en volúmenes, se habrían contraído nada menos que 9% en junio y alrededor de 5% en julio, especialmente en rubros de alta rotación como gaseosas, cerveza y lácteos.

Con esta desaceleración, el costo total de la canasta muestra ahora alzas de 21,5% con respecto a diciembre de 2015 ($ 1864,65) y de 45% en comparación con un año atrás ($ 1562). Y si bien el IPC mostrará en agosto la variación más baja del año (en línea con la última baja de tasas del BCRA para Lebac al 29,25% anual), este resultado será transitorio incluir parcialmente el freno a la suba de tarifas residenciales de gas convalidado ahora por la Corte Suprema y que seguramente se extenderá a la electricidad.

LA NACION Economía ARGENTINA: Precios en las antípodas

Con Información de La Nacion

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