ARGENTINA: Mi 2 de abril - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Clarín / 2 de abril de 1982. Marcela, de 16, Irene, de 19 y yo, de 20, vamos juntas a la plaza. Somos, como dice nuestro padre actor, evocando a Chejov, Las Tres Hermanas. Tres días antes, el titular de la CGT, Saúl Ubaldini, había convocado a a la Plaza de Mayo por Pan, Paz y Trabajo. Cientos de miles de argentinos se manifiestan. Pese al miedo. Es la dictadura. El Proceso de Reorganización Nacional ya va por su tercer general, Leopoldo Fortunato Galtieri. Al rato de llegar, la montada empieza a corrernos, Nos escondemos en un edificio de Diagonal Norte. Zafamos de la represión. Pero Dalmiro Flores, un metalúrgico al que le gusta tocar la guitarra, no tiene la misma suerte. Lo asesinan. Y, sin embargo, pese a que ese será (al decir de TS Elliot) el mes más cruel, nosotras estamos frente a la Casa Rosada porque la causa es justa. Amamos la libertad y queremos democracia. Amamos las Islas Malvinas, hermanitas perdidas (nos gusta Yupanqui), porque tenemos memoria y sabemos que es el único territorio aun irredento, después de casi siglo y medio de conflictos con Gran Bretaña. Y que el sentimiento, el amor por Malvinas, nos atraviesa a casi todos.

Sabemos que Galtieri toma demasiado alcohol y que Thatcher, la dama de hierro, no es tan diferente a él. En definitiva, ambos nos llevan a la guerra. No tienen el don de la palabra, ni practican el arte de la conversación. No saben hacerlo. Tampoco escuchan.

Treinta y dos años después estamos en Ushuaia, capital de Malvinas, conmemorando la gesta de los heroicos soldados, esos niños que amanecieron héroes. En la plaza Malvinas Argentinas, frente al canal de Beagle, la generación de los veteranos, los que están, los que quedan, le pasan la antorcha a sus hijos. Y se escucha, delante de la instalación de cientos de cruces y de flores, que hay que separar la paja del trigo y que una cosa es la decisión política de un gobierno no constitucional y otra, muy distinta, la gesta patriótica de un pueblo. Y que Tula, Pachequito y el Turco Iriar tenían 18 años cuando temblaban de frío en la isla Soledad pero convencidos de que su lucha era justa, aunque aun esperan que las autoridades los reconozcan.

Remeras gastadas, ropa de fajina, mucho verde y camuflado, cuando suben a un bondi y abren su mano, cuando balbucean solos, cuando se suicidan (y son más los que eligieron morir después que los que murieron en la guerra), todos miramos para otro lado. Sucede en Buenos Aires  y en cualquier ciudad grande del mundo. Aunque no es lo que pasa acá, en Ushuaia. No parecen agradables los hombres cuando vuelven del frente. Tienen hambre y sed, provocan rechazo o indiferencia. ¿Qué nos pasa con ellos?

En Pueblo Ester (provincia de Santa Fe) replicaron el monumento de la plaza de Ushuaia. Son las islas caladas en una pared, sobre el fondo del mar argentino. La gobernadora Fabiana Ríos dice que duele y ofende que ciudadanos adultos sean capaces de decir que en Malvinas deben ir a una encuesta porque hay un proceso colonial intolerable. No un destino. Se refiere a una propuesta que escuchó por televisión. No la deja pasar.

Los fueguinos cantan el himno argentino, la perdida perla austral y cuentan historias de guerra en la posguerra. Están demasiado cerca. Este es el territorio más austral del mundo. Y no hay resignación en sus rostros ni en sus palabras.  El 2 de abril es digno aunque el gobierno haya sido indigno. Los sueños de integración territorial continúan. Y hoy parece más fácil que la tarea que emprendió Santiago de Liniers y los vecinos porteños cuando en 1806 y 1807 repelieron con agua caliente las invasiones.

Al final de la ceremonia, chicos y grandes tiran claveles al agua. Y la  virgen de Luján, la misma que bendijo Francisco unos días atras en El Vaticano, parece más brillante, ha cedido la niebla, y esta llena de memoria.

Mañana y pasado, Malvinas Islas de la memoria, la obra teatral de Julio Cardoso, escrita con cartas y documentos de los que estuvieron en la guerra, de los que soñaron el territorio nacional completo, chicos y grandes de emociones genuinas, tendrá sus funciones en el Centro Cultural Esther Fadull. Con Lucía Adúriz, Alejandro Cobas, Marcela Haimovichi, Manuel Longueira, Pablo Mariuzzi, Titi Suàrez y la asistencia de Poli Bontas. Eldomingo 13 a las 19.30 la misma pieza podrá verse en el Club de Trapecistas, en Buenos Aires.

Con Información de El Clarín

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