Lapatilla julio 06 2026, 6:35 pmPosteado en: Actualidad, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Personas celebran una vigilia por las víctimas de los dos fuertes sismos que sacudieron Venezuela, en Caracas, el domingo 5 de julio de 2026. (Foto AP/Pedro Mattey) Cuando el rascacielos en donde Noel Márquez vivía con su familia se desplomó y estalló en llamas durante los dos sismos en Venezuela, Márquez, quien se encontraba en el apartamento de su novia, corrió a casa y llamó a su madre, a sus abuelos y a sus hermanos. El único que respondió fue su hermano de 17 años, cuyas piernas quedaron atrapadas bajo enormes columnas que tuvieron que ser levantadas con maquinaria pesada. Por AP URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Márquez y su padre, quien también sobrevivió, se comunicaron a través de capas de concreto, escuchando a Leonel mientras sufría, gritaba por ayuda e inhalaba humo asfixiante al tiempo que esperaba que una grúa retirara las losas que lo aplastaban. Pero nunca llegó. Varias horas después, los gritos de Leonel dieron paso al silencio, contó Márquez. Pero incluso eso, por terrible que fuera, no fue lo más perturbador. Lo peor, afirmó Márquez, fue intentar recuperar los restos de su familia con poco más que sus manos desnudas y una sierra. Cortó extremidades para liberar los cadáveres de Leonel y de su madre, pero se vio obligado a abandonar bajo las ruinas a su hermana, que tenía ocho meses de embarazo, a su abuela y a otros familiares —y junto a sus cuerpos, también quedó abandonada la esperanza de que, si no podía salvarlos, al menos pudiera darles digna sepultura. “Todo lo que está pasando es inhumano”, manifestó Márquez, de 26 años, desde la desbordada morgue improvisada en el puerto de La Guaira. “No pudimos sacar a mi hermano porque no tuvimos respuesta del Estado… y después de 11 días todavía estamos solicitando una grúa”. Márquez es uno de incontables venezolanos que, después de varios días de tormento, se han quedado solos para buscar, si no señales de vida, entonces los restos de sus seres queridos —y algún atisbo de cierre. Lea más en AP Compártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
Fuente: La Patilla — Ver nota original