Los hábitos de compra en Venezuela han experimentado una transformación significativa en los últimos años. Según Ítalo Atencio, presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA), los consumidores venezolanos han abandonado las compras quincenales o mensuales que eran tradicionales, optando ahora por adquirir alimentos entre tres y cuatro veces por semana. Este cambio refleja directamente la adaptación de los ciudadanos a su capacidad económica actual, ajustando constantemente sus decisiones de compra según sus ingresos disponibles.
ANSA ha identificado cuatro perfiles de consumidores claramente diferenciados en el mercado venezolano. El perfil defensivo se concentra exclusivamente en productos básicos e indispensables. El racionalizador compra únicamente lo necesario para subsistir, minimizando gastos al máximo. El adaptativo alterna entre marcas y se permite algunos lujos ocasionales cuando su presupuesto lo permite. El aspiracional, por su parte, cuenta con mayor poder adquisitivo y realiza compras con menor frecuencia, disfrutando de más opciones en su canasta de consumo.
Las proteínas encabezan de manera clara la pirámide de prioridades de compra entre los venezolanos, siendo su adquisición muy sensible a las fluctuaciones de precios. Entre los alimentos más demandados destacan la carne, pollo, huevos, queso y productos de charcutería. En un segundo nivel se encuentran alimentos básicos como la harina de maíz, arroz, pasta, salsas y aderezos que conforman la canasta esencial. Verduras como papa, zanahoria, cebolla y tomate ocupan un nivel intermedio, mientras que el cambur se mantiene como la fruta preferida y más accesible para la mayoría de los hogares.
Más allá de los alimentos, los hábitos de consumo revelan otras tendencias importantes en la población venezolana. Los artículos de limpieza como jabón, detergente y pasta dental ocupan la base de la pirámide de gastos esenciales. El sector también registra un aumento notable en la compra de productos para mascotas, fenómeno impulsado por el hecho de que 40% de la población asegura tener al menos una mascota en casa. En cuanto a los puntos de venta, 60% de los consumidores prefiere abastecerse en bodegas y abastos, mientras que el 40% restante acude a supermercados, reflejando una preferencia por comercios de menor escala.
Fuente: El Nacional — Ver nota original