Andrés Yammine // ARGENTINA: Una ciudad en la arena es un monumento a los problemas de China - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / El Clarín / Se supone que esta ciudad es el “diamante” del Cinturón Económico de la Ruta de la Seda , una nueva metrópolis tallada en las montañas del árido noroeste del país.

Pero está adquiriendo la apariencia del oro para tontos , de una ciudad fantasma en construcción.

Esta Nueva Área de Lanzhou, en la provincia de Gansu, corporiza los sueños gemelos de China de catapultar sus regiones más pobres hacia la economía central a través de una orgía de gastos en infraestructura y a la vez cementar su lugar en el corazón de Asia por medio de la revitalización de la antigua Ruta de la Seda.

Cientos de colinas de la arenosa y muy seca meseta Loess se aplanaron con topadoras para crear esta ciudad de más de 815 km2. Pero hoy las grúas están inactivas en los parques industriales en tanto que los edificios residenciales construidos recientemente amenazan con seguir vacíos. Las calles están en su mayoría desiertas. Las reproducciones en tamaño real del Partenón y la Esfinge esperan en sus sitios rodeadas por terrenos con desperdicios, como monumentos a la decadencia.

Fotos: The Washington Post

El proyecto ejemplifica lo que no funciona en el modelo económico de China, según expertos extranjeros; en particular cómo la deuda está elevándose a niveles alarmantes mientras el gobierno trata de impulsar una economía que se desacelera con proyectos que tienen poco o ningún sentido comercial.

“Donde va Gansu, va China”, dijo Rodney Jones, fundador de la consultora Wigram Capital Advisors Beijing. “Ustedes han tenido un crecimiento del crédito masivo e inversión en proyectos que no generan retorno económico.” “Ahora están frente a dos shocks: tienen que detener el crecimiento del crédito y ocuparse de los préstamos deficitarios, y también tienen que ver cómo se expande la economía una vez que acabe este boom de los créditos.” Para el cambio de siglo China lanzó una ambiciosa campaña “Go West” (“Vamos al Oeste”), que propiciaba estrechar la brecha de ingresos entre las costas orientales en auge y el remoto oeste, esencialmente a través de la construcción de infraestructura moderna y la explotación de los recursos naturales de occidente.

La iniciativa recibió gran impulso cuando China lanzó un incentivo económico de alcance nacional luego de la crisis financiera global de 2008. Y los planes del presidente Xi Jimping de revitalizar la Ruta de la Seda, la antigua travesía comercial desértica entre oriente y occidente proporcionó un aliciente mayor.

Se están invirtiendo alrededor de 10.000 millones de dólares en despejar la Nueva Área de Lanzhou y construir infraestructura que comprende rutas, vías de tren y la ampliación del aeropuerto. Desde un ramal del Río Amarillo se desvía agua que es almacenada en tres nuevos depósitos para crear la ciudad que un video promocional muestra rodeada por lagos y ríos.

Se ha planificado una zona de libre comercio y centro logístico para asegurar que en la ciudad se obtengan las ventajas de su ubicación en la nueva Ruta de la Seda, mientras que parques industriales dedicados a la fabricación de automóviles y equipos, a petroquímica y a medicina tradicional china deberían crear los puestos de trabajo que mantendrían a una población de 1 millón de habitantes para 2030.

En un viaje reciente organizado por el gobierno provincial, se exhibió al periodismo una planta de maquinaria pesada a cargo de la empresa estatal Lanzhou LS Group y la fábrica Scisky, de propiedad privada, que produce una resina plástica basada en agua. Los ejecutivos de Scisky dijeron que esperaban obtener ventajas de la materia prima local y la exportación a Asia Central y Europa.

Xu Dawu, subsecretario del partido comunista para la Nueva Área, dice que viven allí 150.000 personas junto con 40.000 trabajadores de la construcción temporarios. Pero esos números no se compadecen con las vistas desoladas que aprecian los visitantes.

La realidad es que pese a la tierra barata, las exenciones impositivas y los grandes subsidios, la Nueva Área ha debido luchar para atraer tanto inversiones como gente. Yan Yuejin, del Instituto de informaciones inmobiliarias E-House China R&D de Shanghai, analizó las tasas de ocupación y concluyó que la iniciativa ha sido “muy poco fructífera”.

Hasta Xu admite “un problema”.

“Lanzhou es una ciudad muy importante de la Ruta de la Seda, pero queda en sándwich entre dos montañas con un río que corre por la población”, dijo. Para atraer más industrias del sur, agregó, “necesitamos salir de Lanzhou y buscar un espacio más grande.” Si eso no funciona, continuó en lo que sonó como una tácita admisión de derrota, “al menos podemos implementar agricultura moderna aquí”.

Dicen economistas chinos que Gansu está cometiendo errores económicos básicos al invertir en industria pesada en momentos de producción global excesiva y construir infraestructura cuando debería estar reduciendo su deuda.

“Eso no es más que copiar el viejo modelo de desarrollo sin tener en cuenta la realidad local”, dijo Ding Wenfeng, profesor de economía de la Academia China de Administración Pública, instando al gobierno a poner un “freno de emergencia”.

“La urbanización y la modernización son procesos que se dan naturalmente”, dijo. “No se puede forzar que ocurran ni que 1.000 lugares copien el mismo modelo.” Bao Cunkuan, profesor de ciencias medioambientales de la Universidad Fudan de Shanghai, coincidió y destacó que las provincias más pobres del noroeste como Gansu típicamente han sobrevivido exportando gente a lugares más ricos de China, no atrayéndola.

“La gente vota con los pies”, dijo. “Si el lugar no es suficientemente bueno no va a venir nadie, con independencia de cuántas casas se construyan. Adonde la gente va, la implantación de capital y de recursos la sigue.” Gansu tiene un ingreso anual per cápita de sólo 4.000 dólares y escaso comercio con el mundo exterior. Su crecimiento ha estado impulsado por metales y otros minerales, así como por los bienes raíces, pero sufre ahora los efectos adversos de la desaceleración de China y la caída global de los precios de los commodities.

El intento de la provincia de abrirse paso a la prosperidad sólo ha agravado sus problemas. El año pasado su endeudamiento total se expandió en US$ 50.000 millones, en una economía cuyo valor es de sólo US$ 100.000 millones, según calcula Wigram Capital. No obstante la inmensa inyección de crédito, la economía se encogió 1% en términos nominales, mientras que la relación entre los préstamos y el producto bruto interno se expandió al 200% por sobre algo menos del 90% en que estaba en 2009.

Andrew Polk, de Medley Global Advisors de Beijing, visitó la Nueva Área de Lanzhou y destacó su “desolada” situación. “El solo hecho de estar allí permite sentir que no es un lugar comercialmente viable” , dijo.

Pero el ansia de apoyar la emblemática iniciativa del presidente Xi basada en la Ruta de la Seda —un cinturón económico que se extiende desde Asia Central a Europa y una Ruta de la Seda marítima que rodea la línea costera del sur asiático— parece exceder la sensatez económica.

“Es simplemente otro ejemplo de prioridades del gobierno que entran en conflicto entre ellas”, dijo Polk. “Está el deseo de llevar adelante el programa del cinturón y la ruta, y también está el deseo de reducir el endeudamiento. No se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo, pero en China hemos visto una y otra vez esa disputa en cuanto a cuál se impone.” En efecto, Gansu está lejos de ser un caso aislado. La idea de construir ciudades nuevas a lo largo del país se impuso luego del éxito de Pudong en la década de 1990, cuando los rascacielos reemplazaron las tierras agrícolas sobre la margen oriental del río Huangpu, frente a la vieja Shanghai.

Pero el éxito de Shanghai sigue siendo una excepción.

“Todos querían construir ciudades nuevas: creían que iban a poder reproducir Pudong en toda China”, dijo Jones, de Wigram Capital. “Las provincias no tenían una estrategia desarrollada acerca de sus ventajas comparativas. Hacer una ciudad nueva en Gansu sencillamente no tiene ningún sentido.” Hay otros problemas con un proyecto del tamaño de la Nueva Área de Lanzhou. En un trabajo editado en 2014 por la publicación científica Nature , tres investigadores chinos advirtieron que los impactos ambientales de éste y similares emprendimientos “mueve-montañas” no habían sido analizados adecuadamente, equiparándolos a “cirugía mayor en la corteza terrestre”.

El proyecto Lanzhou se interrumpió en 2013 por problemas de contaminación del aire, quedando pendiente una evaluación ambiental, a juzgar por lo que escribieron Peiyue Li, Hui Qian y Jianhua Wu. Cuatro semanas después, como los costos de los contratistas aumentaban, las obras se reiniciaron sin la evaluación.

Gao Ying, de la Academia de Ciencias Medioambientales de Shanghai, dijo a China Business News en noviembre que las plantas petroquímicas previstas para la nueva ciudad podían causar grave contaminación del aire y ecológica, lo mismo que el uso de ingentes cantidades de agua en una zona frágil y árida.

Wigram Capital calcula que en China la deuda se ha inflado hasta un 280 por ciento del Producto Bruto Interno, a partir del 135 por ciento de 2009. Los préstamos sin devolver están creciendo y la deuda nueva se emplea cada vez más en reintegrar préstamos viejos.

Hoy se requieren 4 yuanes de deuda para generar 1 yuan de crecimiento económico, por encima del 1 a 1 existente en el momento de la crisis financiera.

La revista estadounidense The Economist advirtió este mes sobre “la quiebra venidera de la deuda” china; afirmó que tales tendencias eran insostenibles y recomendó que el gobierno se preparase para “desórdenes”.

El gobierno central habla de reducir el exceso de capacidad industrial, achicar la deuda e iniciar la transición a una nueva economía orientada por la innovación, pero los dirigentes provinciales, presionados por el cumplimiento de objetivos económicos, parecen incapaces de abandonar el viejo manual de estrategia.

“Uno puede ver por qué regresan al antiguo pozo: porque funcionó durante mucho tiempo, fue extremadamente exitoso”, dijo Polk. “Ése es el núcleo del problema ahora. La gente está lidiando con la naturaleza variable de la economía. Los viejos trucos no funcionan.” Los viejos trucos podrían incluso hacer que las cosas empeoren: en la Universidad Fudan, Bao compara el enfoque con “tomar veneno cuando se tiene sed”.

The Washington Post/ Simon Denyer

ARGENTINA: Una ciudad en la arena es un monumento a los problemas de China

Con Información de El Clarín

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