Anatomía de un alto el fuego: en Oriente Medio, lo que queda pendiente suele retornar con venganza añadida

Anatomía de un alto el fuego: en Oriente Medio, lo que queda pendiente suele retornar con venganza añadida

Equipaje de manoAnatomía de un alto el fuego: en Oriente Medio, lo que queda pendiente suele retornar con venganza añadidaCuando Washington disfraza un fracaso de victoria, Occidente no queda liberado de Estados Unidos; queda obligado a pensar, con más lucidez, qué atlantismo cabe sostener en este mundo dislocadoCompartir ComentarUna mujer sostiene la bandera de Irán frente a una valla publicitaria antiamericana, en Teherán.AFPAna PalacioActualizado Sábado, 20 junio 2026 – 00:12Equipaje de mano La esperanza desde la lucidez; el mensaje que deja León XIV Equipaje de mano El tabú nuclear se agrieta La aparatosa firma por Trump en Versalles del memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán el miércoles engrosa ya su archivo del Art of the Deal. Superado el trámite y pospuesta sin concretar la reunión agendada ayer, se especula en cuanto a las conversaciones y, por tanto, la cuenta atrás de los sesenta días convenidos para negociar las estipulaciones. Estas benefician desde ya a Irán y destacan por las sombras que arrastran y las que proyectan. Después de meses de guerra, cierre del estrecho de Ormuz, retórica MAGA de rendición incondicional y cambio de régimen, baladronada de obliterar una civilización, múltiples salidas de caballo alazán y llegadas de burro manchego, con el trasfondo de la virulenta oposición al JCPOA -el acuerdo nuclear de 2015, que Washington abandonó en 2018 bajo el primer mandato trumpiano-, nos enfrentamos a un texto breve y no cabe más ambiguo, donde la verdad política que se intenta ocultar se perfila entre líneas.El pacto se articula en tres ejes: cese de hostilidades, Ormuz y programa nuclear iraní. Es mucho y es poco. Mucho, porque detiene la contienda y devuelve oxígeno al orden internacional, al ecosistema del Golfo que ha bordeado la asfixia estratégica. Poco, porque asuntos capitales quedan al margen -fuerzas convencionales y franquicias, esenciales en el equilibrio regional-. Washington postula el arreglo como arquitectura de paz; Teherán, como una fase que le concede tiempo, alivio y reconocimiento; los mediadores subrayan el éxito de haber detenido la destrucción y la muerte; Israel mira el conjunto con recelo desde fuera. En realidad, lo más relevante del documento es la desproporción entre la repercusión mediática y la cantidad de preguntas que deja en pie. Y en Oriente Medio lo pendiente suele retornar con venganza añadida.Ormuz es central. Se trata de una arteria vital del comercio y de la energía mundial. La reapertura se presenta como recuperación de la normalidad. Pero si -como apunta el acuerdo- esa normalidad depende de plazos, desminado, obstáculos técnicos o mecanismos operativos en los que Irán retiene capacidad de dosificar el tráfico, la apariencia de desescalada encubre una prerrogativa nueva. No hace falta proclamar la soberanía del ribereño para alterar el principio de libertad de los mares; basta con convertir la navegación internacional en trapicheo recurrente. En dos meses, Teherán puede haber transformado la reapertura en un régimen de peajes, autorizaciones tácitas o verificaciones y otros usos burocráticos imaginativos que aherrojen en la práctica el uso del estrecho. El sistema que hizo posible la globalización descansaba en que ciertos pasos marítimos no podían quedar sujetos al chantaje de quien pudiera perturbarlos. Si cerrar Ormuz termina brindando al gobierno una posición privilegiada para arbitrar su funcionamiento, no estamos ante un regreso a la situación anterior, sino ante un torpedo en la línea de flotación de la base del intercambio planetario.Tampoco el capítulo nuclear inspira entusiasmo. Que Irán reitere su voluntad de "nunca producir armas nucleares" no resuelve el problema, pues ya es signatario del Tratado de No Proliferación. La cuestión que el memorándum no prejuzga no es declarativa, sino sustantiva: centrifugadoras, stock acumulado, inspecciones, acceso del Organismo Internacional de la Energía Atómica, consecuencias del incumplimiento y de

Fuente: El Mundo — Ver nota original

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