Análisis: Liderazgos que arriesgan capital político y poder - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Panorama / Mucha carne sobre el asador. A todo o nada apuestan los líderes políticos venezolanos que decidieron —o no—   medirse en las elecciones regionales de mañana, exacerbado el protagonismo en algunos casos, “opacos” otros en una campaña atípica. 

Algunos arriesgan no solo la reelección a su cargo, sino cargar el sambenito de perder un proceso electoral que, como todos los recientes en Venezuela, tomó visos plebiscitarios.

 Son 12 los gobernadores que aspiran repetir. Once oficialistas (Apure, Barinas, Delta Amacuro, Monagas, Nueva Esparta, Sucre, Táchira, Trujillo, Vargas, Yaracuy y Zulia), y Henri Falcón, de Lara, jefe de Avanzada Progresists y figura de la Mesa de Unidad.

   Los que más se exponen son los que siendo gobernadores en ejercicio, aspiran a la reelección y son, de paso, fichas clave de los partidos a nivel nacional. Pero exponen,   solo liderazgo, sino — a fin de cuentas— poder real. En ese abanico están, por ejemplo, Henri Falcón (Lara), José Gregorio Vielma Mora (Táchira) y  Jorge Luis García Carneiro (Vargas). 

Aristóbulo Istúriz dejó la gobernación de Anzoátegui para postularse a la Asamblea Nacional en 2015, y ahora abandonó la ‘Constituyente’  para regresar a la contienda electoral.  

“Istúriz, Vielma Mora y García Carneiro, por ejemplo, tienen la vista puesta en mantener su centro de poder en el Psuv. Allí son  dirigentes de alto rango”, asegura el analista político José Enrique Molina Vega.  Jesús Castillo cree que “Istúriz se mantiene como el ‘sacrficable’, el que sigue ciegamente la línea que se le impone. Por eso dejó la gobernación para ir a la Vicepresidencia, y abandonó la ANC para volver a la campaña”. 

Con él, Stelling es más generosa. “Es un tipo trabajador, respetado. Ya fue gobernador de Anzoátegui, no tiene mucho que perder. Está en el núcleo duro del chavismo”, afirma.

El de la oposición, Henri Falcón “se mueve bien entre ambas aguas. Tiene solidez y busca reelegirse para aspirar, como no, a las presidenciales de 2018” opina Castillo . 

 A Vielma lo respaldan, según el mismo Castillo  “intereses económicos alrededor de la frontera. Ha tenido muchos desaciertos”. El resto de los liderazgos que podrían quedar resentidos en caso de una derrota  son solo regionales.    Diosdado Cabello luce imbatible como jefe principal del Psuv, quien mueve la maquinaria, el aceite que lubrica los pesados engranajes de la locomotora chavista, que tiene la ventaja de un proceso electoral cercano en el  que midió participación y evaluó desaciertos: la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, apenas  75 días atrás.

 “Mueve masas”, le concede al monaguense la analista Maryclen Stelling. “Su larguísimo programa de televisión lo muestra seguro del manejo del partido, y con el elemento permanente  de la presencia del símbolo militar. En el Psuv hubo una suerte de ‘distribución de funciones’, concentradas todas por Chávez en su momento”, dice Maryclen Stelling.

 Cabello “maneja el mensaje y tiene respaldo dentro del Psuv, no así afuera”, apunta Jesús Castillo. Stelling cree que “no arriesga nada” al aparecer en los actos de la campaña. “Representa lo más radical del chavismo y esa es la postura que exhibe”, apunta  Molina.  

Ningún candidato, en ninguna campaña electoral, es humilde. Todos, por naturaleza, tienen lo que podría denominarse la ‘arrogancia del triunfo’. En esta tónica parece andar Cabello, aunque no es el único. 

Una actitud similar tiene el jefe de Acción Democrática, Henry Ramos Allup. El primer triunfo de los blancos fue lograr el 50% de las nominaciones en las elecciones internas de la MUD lo que coloca a AD como una fuerza política importante, quizá la mayor, dentro del espectro de la oposición.

 Para Stelling, ese número habla de “un innegable trabajo que hizo adentro del partido, junto al pueblo. Ramos Allup sacó al adeco clásico, del interior del país, y consiguió el crecimiento de un partido que viene del subsuelo”.          Cabello, Ramos Allup y Henrique Capriles, por ejemplo, salieron a recorrer el país con los candidatos de su ‘polo’. Alejados de ver su nombre en un tarjetón.    Al menos, por ahora. 

 “La mira está puesta en Miraflores, una elección presidencial en 2018. Capriles perdió fuerza”, dice Stelling. “Ramos, por el contrario, alzó vuelo como ‘jefe’ de la oposición, mejorando la imagende su papel al frente de la Asamblea Nacional”. 

Aparta al jefe evidente del chavismo. Considera que Cabello “despierta al músculo efervescente del chavismo”. Eso buscó en los actos en los que participó en algunas regiones del país. El cronograma estuvo rigurosamente medido. No fue a Miranda, por ejemplo, a Monagas sí. Triunfo o derrota tendrían una lectura certera del manejo que cada uno hizo de una campaña tibia, atípica.

Análisis: Liderazgos que arriesgan capital político y poder

Con Información de Panorama

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