Fuente de la imagen, Getty Hay muchas razones por las que el plan para desarmar a Hamás podría no funcionar. Al mismo tiempo, potencialmente representa un inusual rayo de esperanza en un panorama desolador: Hamás nunca había aceptado desarmarse hasta ahora. Si se maneja con cuidado y eficacia, existe la posibilidad de lograr avances diplomáticos. En el centro de la nueva propuesta para que Hamás se desarme en Gaza hay un acuerdo. La idea es que, a medida que Hamás entregue sus armas, Israel se retire del 70% de Gaza que ocupa. Puede sonar sencillo, pero la realidad de la política, la guerra, la desconfianza absoluta entre las partes, la muerte de miles de personas y la destrucción de Gaza convierten el proceso en algo muy complejo. La vida en Gaza es catastrófica para más de dos millones de civiles palestinos que sobreviven en condiciones desesperadas. Para la mayoría, Israel ha destruido sus hogares y sus medios de subsistencia. Final de Más leídas ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast Según el Ministerio de Salud de Gaza, cuyas cifras son consideradas fiables por la ONU, Israel mató a más de 70.000 palestinos durante la guerra y a más de 1.000 adicionales desde el alto el fuego de octubre de 2025. Unicef afirma que, desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques de Hamás en territorio israelí, Israel ha matado a más de 20.000 niños, entre ellos al menos 1.000 bebés que figuran entre los muertos y heridos. Gran parte de Gaza está reducida a escombros. No se trata únicamente de los daños causados por las operaciones militares de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). También ha existido un proyecto organizado y respaldado oficialmente para destruir comunidades y arrasar infraestructuras. Empresas civiles de demolición israelíes han sido contratadas para completar la labor iniciada por las bombas de las FDI. Muchos palestinos creen que Israel quiere expulsarlos, haciendo la vida tan insoportable y terrible que se irán si tienen la oportunidad. Líderes y altos funcionarios de Jordania y Egipto también creen que personas influyentes del gobierno israelí están trabajando para crear las condiciones para la limpieza étnica de palestinos, muy probablemente en sus fronteras. Del lado israelí, existe una fuerte percepción entre la mayoría judía, que representa alrededor del 80% de la población, de que Hamás seguirá siendo una amenaza potencialmente letal hasta que sea completamente desarmado y despojado de cualquier vestigio de poder. El 7 de octubre de 2023, Hamás y otros grupos palestinos atacaron Israel, matando a casi 1.200 personas, aproximadamente dos tercios de ellas civiles, incluidos niños, y tomando como rehenes a 251 personas, que fueron llevadas a Gaza. Muchos israelíes creen que Hamás volvería a hacer lo mismo si tuviera la oportunidad. Fuente de la imagen, Getty Images El proceso diplomático que produjo el acuerdo con Hamás no se desarrolla en una burbuja. El éxito del plan depende también de cuestiones más amplias. Israel celebrará elecciones generales a finales de octubre. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, va por detrás en las encuestas y lucha no solo por su supervivencia política y su legado, sino potencialmente también por su libertad. Mientras ha estado en el cargo, el largo juicio que enfrenta por cargos de corrupción -que podrían acarrearle una pena de prisión- ha avanzado muy lentamente. Eso cambiaría si perdiera el poder. Netanyahu enfrenta presiones tanto a nivel nacional como internacional. En el ámbito interno, no quiere que sus oponentes políticos lo acusen de ser indulgente con Hamás. A nivel internacional, lo único que le importa está en Washington D.C. Estados Unidos también tiene elecciones en el horizonte, con los comicios de mitad de mandato previstos para noviembre. El presidente Donald Trump no puede atribuirse una victoria en la guerra contra Irán, por lo que necesita una en Gaza. Si el Partido Republicano de Tru
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