Algunos ideales del amor... según el cine - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Cronica / Cuando hablamos de 14 de febrero es imposible no pensar en la cantidad de detalles y elementos especiales que componen una buena historia de amor, más allá del aspecto mercadológico que argumentan aquellos escépticos al romanticismo; es justo la creación de símbolos lo que le da un significado diferente a cada instante. Una rosa, un atardecer o una simple nota grabada sobre la servilleta son suficientes para identificar el sentido del gesto; si ahora éstos se han convertido en el clásico cliché de la ocasión, es justo porque, de alguna forma, se viralizaron al grado de convertirse en un referente universal.

Si la construcción de ideales es algo inherente a la cultura humana, sin duda el arquitecto perfecto para ello es el séptimo arte. Basta con hacer un breve recuento por aquellas películas que inmortalizaron los diferentes conceptos y definiciones de amor en la pantalla grande. Historias donde el tiempo, el espacio y la distancia se convierten en el factor decisivo que guiará la trama. Como en el caso de Rick Blaine e Ingrid Bergman en  Casablanca  (1942) de Michael Curtiz, quienes se reencuentran para descubrir que su historia no había concluido y que, pese a estar en medio de una situación bélica y frente a un amor imposible – pues ella está casada con Víctor–, no pueden olvidar lo que vivieron en París, hace tiempo. El amor sufrido y sacrificado es claramente uno de los motivadores que llevan a este trío amoroso a uno de los finales más polémicos de la época, ya que, durante la grabación, los hermanos Epstein (Julius J. y Philip G.), quienes fueran los guionistas principales del filme, no sabían cómo concluir la historia, lo que provocó complicaciones incluso para los actores. Dentro de la crítica hubo quien lo catalogó como un “amor ético”, dado el nivel moral de sus personajes protagónicos. Tuvo tal impacto que 59 años después encontramos una versión muy similar pero modernizada en  Pearl Harbor  (2001) de Michael Bay; sólo que en esta ocasión optaron por uno de los finales alternativos pensados para  Casablanca : matar al tercero en discordia para no corromper el círculo amoroso en el que se encuentran nuestros protagónicos y, por supuesto, tampoco dañar la imagen de su escala moral. Su contraparte se encuentra en una joya de la cinematografía italiana que rechaza justo esos estereotipos marcados y gastados de una manera tan poética que no da cabina a prejuicios morales;  Pasión de amor  (1981) de Ettore Scola, nos relata las diferentes percepciones del amor de un trío conflictuado por las circunstancias en la década de los 60. La historia de un amor pasional – e incomprendido tal vez por la audiencia – entre Giorgio y Fosca, quien es un soldado que debe dejar a su amada Clara, para ir a un puesto remoto donde conoce a Fosca, una mujer que está fuera de los cánones de belleza establecidos pero que despertará en él una profunda admiración y deseo. Es en esas historias poco convencionales donde se abre una brecha para que conceptos como la ética, el valor, la belleza y el amor se transformen en enternecedores episodios que sensibilizan hasta al más antiromántico. Y si alguien es experto en ello, ése es François ­Truffaut, quien sabe cómo hacer renacer el amor entre dos personas que pensaron jamás volver a verse luego de una relación tormentosa; pero el destino que ha creado Truffaut para ellos difiere bastante de ello, aunque ambos hayan continuado con su vida, entablando una relación con otras personas respectivamente, el amor decide presentarse como un incómodo visitante que llega de imprevisto para convertirse en la evidencia de que la razón no tiene cabida en los temas que le competen a él.  La mujer de al lado  (1981) es el título de la historia que gira en torno a la conflictiva relación entre Mathilde y Bernard, quienes padecerán nuevamente los síntomas del amor . Su símil llega de la mano de Céline y Jesse en tres entregas que nos narran cada etapa de esta interminable relación en  Antes del amanecer  (1995);  Antes del atardecer  (2004) y  Antes del anochecer  (2013); la evolución de cada personaje a través del tiempo, acerca al público a una historia mucho más realista, donde ya no vemos a estos seres llenos de virtud o belleza; vemos la marca del día a día ; la única constante es, como siempre, el amor. Una trilogía maestra que le valió a Richard Linklater un galardón en el Festival Internacional de Cine de Berlín por Mejor Director. Pero si de historias largas y complejas hablamos; Scarlett O’Hara, Ashley Wilkes, Melanie Hamilton y Rhett Butler, saben desarrollar escenas cargadas de caprichos emocionales y altas dosis de drama, clásicos de la élite de los años 60, acostumbrada a la opulencia de aquella época en  Lo que el viento se llevó  (1939) de Víctor Fleming. La enredosa historia de larga duración se hizo acreedora a 13 nominaciones de los Premios Oscar durante la 12 edición , de las cuales recibió diez galardones . Así es como el séptimo arte nos demuestra que en el extenso mundo del amor, ninguna historia es para siempre, pero sí perdura en el imaginario popular.   Imprimir

Algunos ideales del amor… según el cine

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