ALERTA. ¿Puede disfrutarse una obra de arte sin entenderla?, II - EntornoInteligente

Entornointeligente.com / Continuando el tema anterior, ahora quisiera narrar e interpretar dos anécdotas ilustrativas del fenómeno que tratamos, y ver causas y efectos de la acción creadora en combinación biunívoca con la receptora. Esa combinación necesaria e indispensable, de tal modo no pueden existir el una sin la otra: músico y espectador, escritor y lector, cineasta y cinéfilo, artista visual y visualizador, bailarín y observador.

ELIOT HABLA SOBRE POESÍA CRÍPTICA

Cuando dirigí la Biblioteca República Dominicana, uno de los primeros objetivos que me propuse fue contactar a los agregados culturales de las embajadas radicadas en el país. Pacté una reunión con el agregado cultural de Chile. Llegué, como siempre, más que puntualmente, unos 20 minutos antes de la reunión. Le informaron de mi presencia, y me pidió que lo esperara un momento. En eso, busco entre publicaciones disponibles en una mesita para visitantes. Tomo un suplemento literario de un periódico chileno, y me encuentro con una entrevista al poeta norteamericano Thomas Stearns Eliot -más conocido como T. S. Eliot-. Me puse a leerla, y encontré que él decía: “Durante un tiempo, pensé que los mejores poemas eran los que no lograba entender, que me desafiaban la inteligencia en la tarea de hurgar buscando interpretar lo que quería decir el autor. Luego, la madurez como escritor me hizo entender que estaba en un error, que ese no era el rasero correcto para determinar la calidad de una obra”. Lo cito de memoria, porque tengo pendiente encontrarlo ahora en mis archivos. Para mí, este fue un excelente descubrimiento. Sobre todo porque había leído ya sus poemas, la cual –al igual que la de E. E. Cumming- contiene muchos poemas herméticos, difíciles de interpretar, de crípticas fórmulas. Le pedí al agregado cultural de Chile, que, por favor, me regalara ese suplemento. “Claro que sí, puede llevarlo”.

CONVERSO DE POESÍA CON ESTUDIANTES DE LUX MUNDI

En el Día del Poeta en nuestro país, el 21 de octubre, (que debía llamarse Día de la Poesía, para que no queden excluidas las mujeres que escriben poemas, lo cual contradice el hecho de que la celebración se hace precisamente el día que cumpleaños una poeta: Salomé Ureña) los directivos del Colegio Lux Mundi me invitan a disertar sobre el tema con jóvenes estudiantes. Siempre escojo entre los poemas y poetas que me parecen mejores para conversar con ellos sobre el contenido y forma de los mismos. Tomaré ahora el ejemplo de uno de ellos: Ítaca, del gran poeta griego Constantín Cavafis. Les explicaba a los estudiantes que ese poema está referido al héroe mitológico griego Odiseo, y las penurias y aventuras que sufrió en el viaje de regreso a su tierra natal, el reino de Ítaca, que era parte del Imperio Griego. Les decía: “El poema está compuesto, como toda obra de arte, de referencias históricas, mitológicas, vivenciales, anecdóticas, sociales, etc. Eso crea lo que llamo una escala de placer, unos escalones al gusto que lo multiplican más y más en la medida en que estamos informados de los detalles de esas referencias. En la misma medida en que aumenta el saber, aumenta el gozo que produce la obra”. Una estudiante me dice: “¿Puede ponernos ejemplos de esas referencias?” “Con mucho gusto –le respondo-. Veamos: ¿Quiénes son y de dónde vienen Ítaca, la Odisea, Odiseo, Poseidón, Fenicia, Egipto, los cíclopes, lestrigones? Mientras más conozcan ustedes sobre esos personajes, ciudades y seres mitológicos, más capacitados están para disfrutar, deleitarse con el poema, con mayor intensidad transportará al lector en su viaje por el país de la dicha, en el rapto celestial, sublime de la lectura. El camino puede estar lleno de hechos tristes que el autor convierte en conmociones de felicidad o hechos alegres que la obra convierte en símbolos de seducción. En conclusión: mientras más claves referenciales conocen, mejor aprecian y gozan la pieza”. O sea, que el arte, mientras más se entiende, más se disfruta, y viceversa. Lo que trato de hacer con los estudiantes es enseñarlos a leer poesía, a buscar las claves expresas o explícitas y tácitas u omitidas, y con el dominio de esas técnicas puedan divertirse con su lectura.

CURSOS PARA APRENDER A OÍR MÚSICA CLÁSICA

Se trata de darles, en la medida de mis posibilidades, claves parecidas a las que los venerables profesores Julio Ravelo de la Fuente y Catana Pérez de Cuello han hecho en sus Curso de Apreciación Musical. Es decir, darnos una cantidad de informaciones sobre la estructura de la música clásica o estilizada, su historia, compositores, piezas, etc. para que de ese modo aprendamos a oírla. Porque tendremos un disfrute de mayor cantidad y calidad en la medida en que conocemos más y más lo que son la melodía, armonía, coloratura, tonos, notas, agudos, graves, clave de sol, bemol mayor, bemol menor, negras, blancas, corcheas, el rol del silencio, del sonido particular de cada instrumento, el relieve sonoro. Así sabremos por qué una pieza fue compuesta para violín, flauta, clarinete o piano. No es que tengamos que ser músicos para entender la música. Es que debemos conocer los elementos básicos que la componen y tener nociones generales de cómo funcionan y se hacen juego unos con otros, y así podremos andar con mayor libertad y espontaneidad por todo el campo florido y diverso de la geografía musical y sus paisajes, que son tan ricos y variados para el oído como los que al ojo muestra el infinito y variado panorama y en detalles de las imágenes visuales.

EDUCAR LA MIRADA

Lo mismo ocurre con el séptimo arte. ¿Por qué existen los cursos de apreciación fílmica y el cineforum? Porque el espectador va gozando más y más en la medida en que las explicaciones del crítico le permiten penetrar en el dominio de las estructuras de un guion, el rol de los parlamentos o diálogos. Saber qué son las locaciones, utilerías, plató; planos generales, segundos y terceros planos, medium, american y general plane, close up, extreme close up; movimientos de cámara: paneos, contrapicada, picada, etc. De una buena actuación de los actores principales y secundarios. No es lo mismo que el cinéfilo vea una película sabiendo los distintos movimientos artísticos que se han producido en la historia del cine, que verla sin conocerlos. Mientras más más informado, más goza. Disfruta más quien más ve. Y quien más ve es quien más entiende. Los estilos de los grandes directores que han conformado la historia fílmica nos hablan de distintos momentos en su desarrollo: Hermanos Lumiere, Eisentain, Passolini, Fellini, Bertolushi, Allen, Kubrick, Coppola, Iñárruti. Todo esto nos aclara el camino. Sin entender una obra de arte, nadie puede gozarla. Algunos podrán fingir, pero en el fondo de sus pobres almas, están sufriendo, con lo cual están desperdiciando el cuerpo, la mente y espíritu que se nos ha dado. Están desviados del principal objetivo del vivir, que es simple, vulgar y sencillamente ser feliz. En la próxima entrega abordaremos más sobre el caso del arte abstracto.

LINK ORIGINAL: Hoy Digital

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