“Agarré mis ollas y me vine a ayudar”: el cocinero venezolano que viajó a Caracas para ofrecer comidas a las víctimas de los terremotos de La Guaira – BBC News Mundo

“Agarré mis ollas y me vine a ayudar”: el cocinero venezolano que viajó a Caracas para ofrecer comidas a las víctimas de los terremotos de La Guaira – BBC News Mundo

Fuente de la imagen, BBC Mundo Título del autor, BBC News MundoInforma desde, Enviado especial a La Guaira, VenezuelaFecha de publicación 50 minutosTiempo de lectura: 7 minEl 25 de junio, Víctor Andrea D'Orsi estaba con sus amigos en su restaurante Al Giorno en Maturín, a unos 500 kilómetros de Caracas, cuando se enteró del nivel de destrucción que había dejado el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el día anterior. "Había leído algo durante la noche, pero no nos habíamos enterado de la totalidad de la tragedia. Se había ido la luz en muchos lugares. No hubo señal ni redes sociales por horas después del terremoto", le cuenta a BBC Mundo. Asegura que las imágenes lo conmovieron de inmediato. Junto a cuatro amigos, decidió actuar. "Nos preguntamos cómo podíamos ayudar. Y la verdad es que no sabemos nada de pico y pala, sólo sabemos cocinar", añade. Explica que su meta era "aportar nuestro granito de arena a quienes estaban en la calle sin comer". A la una de la madrugada del viernes reunió ollas y otros enseres de su casa y se apresuró a tomar la carretera hacia Caracas. Tras un trayecto de día y medio, en el que cuenta que se accidentaron y les pasó "de todo", llegaron finalmente a La Guaira. Su primera parada fue el Hospital José María Vargas de La Guaira, donde dice que repartieron alimentos e insumos médicos a los niños. Final de Más leídas "Había caos, porque muchas personas querían ayudar y no sabían cómo. Era desesperante. Nadie sabía qué hacer", recuerda. Este martes, las autoridades informaron que al menos 3.685 personas habían perdido la vida a causa de los terremotos, casi 17.000 habían resultado heridas, mientras decenas de miles seguían desaparecidas. La decisión de Víctor es sólo un ejemplo de las numerosas muestras de solidaridad que se han sucedido en Venezuela desde que el terremoto sacudió el país hace dos semanas. Fuente de la imagen, BBC Mundo El plan inicial de Víctor era cocinar en La Guaira, pero las condiciones sanitarias y logísticas —y el estado en que quedó la zona— lo obligaron a cambiar de idea. Quiso instalarse en Caracas, pero no tenía claro dónde. Tampoco tenía un lugar donde alojarse. Empezó cocinando en plena calle, en un barrio acomodado del este de la capital, con un tanque de gas que le prestó un vecino. Pero pronto llegaron las quejas. Los residentes de la calle le dijeron que no podía cocinar allí, en medio de la vía pública. Finalmente, alguien le prestó una casa desalojada que se convertiría en su centro de operaciones. Poco a poco, más personas se fueron sumando a su iniciativa. Fuente de la imagen, BBC Mundo "A esta mujer no la conocía y se ha convertido en una mano de Dios: todos la llamamos 'tía'", comenta, señalando a una mujer que prepara verduras en la cocina. Dice que el humor es necesario para sobrellevar las largas jornadas. Durante el día pelan verduras, despellejan y pican la carne, cocinan, sirven la comida en envases plásticos, limpian y reciben productos que les llegan de otras partes de Caracas. Al caer la noche, se van a La Guaira a repartir todo. Regresan de madrugada para levantarse a las 10 de la mañana y comenzar de nuevo. Algunos duermen sobre un colchón en el piso. Es viernes y el menú del día es arroz con pollo. Ocho personas colaboran mientras en el fondo suena música venezolana. Unos pican verduras, otros preparan aliños. También están quienes lavan los platos. Afuera, en el patio, "el chef Víctor", como lo llaman, remueve el pollo que hierve en una olla gigante sobre una gran estufa. "Un amigo me dijo que había un grupo que había llegado desde Maturín y que estaba cocinando para nuestra gente de La Guaira. Los contacté un par de días después de los terremotos y me puse a la orden", cuenta Crismary López, la "tía" del grupo. Ella también corrió la voz y algunos de sus compañeros de trabajo se han sumado. Víctor explica que cada día trabaja con un grupo distinto. Algunos se turnan según su disponibilidad. Él, sus amigos de Maturín y Crismary, en camb

Fuente: BBC Mundo — Ver nota original

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