Entre 300.000 y 380.000 personas mayores viven solas en Venezuela como consecuencia directa de la migración masiva de casi 5 millones de venezolanos, principalmente jóvenes entre 18 y 45 años de edad. Según Luis Fernando Cabezas, director general de Convite, este fenómeno expone a los adultos mayores a riesgos significativos de seguridad, victimización y deterioro de su salud emocional. Venezuela experimenta una transición demográfica acelerada que ha reducido la tasa de fecundidad de 6.5 en los años 50 a apenas 2.1 o 2.2 en la actualidad, mientras la expectativa de vida se incrementó de 55 a 73 años en aproximadamente 75 años.
La situación económica de los adultos mayores en Venezuela resulta crítica, con pensiones que no superan los 5 dólares mensuales y jubilaciones igualmente precarias. Ante la imposibilidad de vivir con estos ingresos, miles de ancianos se han visto obligados a reingresar al mercado laboral informal como única opción para sobrevivir. El costo de la canasta alimentaria para cinco personas supera los 500 dólares mensuales, una cifra inaccesible para quienes dependen de pensiones insuficientes.
Además de la soledad y precariedad económica, muchos abuelos han quedado a cargo de sus nietos tras la migración de sus padres. Según encuesta de Convite realizada con 1.400 entrevistas en 14 ciudades del país, más del 75% de los adultos mayores considera que cuidar a sus nietos no es su responsabilidad, aunque terminan haciéndolo bajo lo que Cabezas describe como "chantaje emocional". Esta carga adicional recae sobre personas que ya enfrentan limitaciones físicas y económicas significativas.
Las remesas, que durante años funcionaron como sostén económico fundamental para muchas familias venezolanas, también han perdido fuerza considerable. Los envíos de dinero han disminuido tanto en frecuencia como en monto, mientras la inflación en dólares ha erosionado su poder adquisitivo de manera dramática. Ante esta realidad, cada vez más adultos mayores migran hacia la economía informal, vendiendo comida, ofreciendo servicios de tareas dirigidas o ejerciendo labores de vigilancia para garantizar su subsistencia diaria.
Fuente: La Patilla — Ver nota original