Accidentes vasculares, hipertensión, alteraciones de la psiquis y más: los riesgos del consumo  de anabólicos y otras sustancias para el aumento de la masa muscular 

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A algunas personas no les basta con ir al gimnasio. La obsesión por el aumento del desarrollo muscular es una preocupación para quienes trabajan en la salud, ya que el consumo frecuente de anabólicos y otras sustancias por parte de deportistas o aficionados del ejercicio físico – autoadministradas o incluso recomendadas por preparadores físicos- pueden tener consecuencias irreversibles y generar infartos, infertilidad o hasta la muerte.  Compartir Twittear Compartir Imprimir Enviar por mail Rectificar

Rafael Ríos es endocrinólogo y diabetólogo, trabaja hace más de 30 años como médico y de ellos más de 15 los ejerce en su especialidad. Al ser experto en hormonas masculinas, a su consulta acuden hombres y algunos de ellos por consecuencia del consumo de anabólicos, hormonas y otras sustancias usadas para el desarrollo muscular.

Recomendados por preparadores físicos o autoadministrados, está práctica «es habitual», sostuvo Ríos.

«Se hacen ciclos hormonales con distintos tipos de anabólicos de tipo andrológico y no andrológico derivados de la testosterona, se usa la misma testosterona», señaló el profesional.

Y agregó que también «se utilizan metabloqueadores de uso veterinario, insulina y hormona del crecimiento en dosis crecientes». En el caso de los anabólicos de uso veterinario, el doctor destacó que efectivamente se usan para el desarrollo de la masa muscular pero de bovinos: «Está prohibido su consumo en humanos». 

El profesor de la Universidad de Chile y médico del Hospital San Borja explicó que en general los preparadores físicos que suelen recomendar estos consumos, situación tildada de «ilegal» por él, recomiendan ciclos de tres meses de consumo de anabólicos y luego «indican fármacos estimuladores del eje hipotálamo-hipófisis-gonada como clomifeno».

Las consecuencias son muchas y variadas, pero algunas de gravedad. 

«El uso de anabólicos esteroidales, la hormona del crecimiento (administrada de forma inadecuada) y la insulina, aumentan el riesgo de sufrir distintas complicaciones como accidentes vasculares, hipertensión, infartos, alteraciones de la psiquis y aumento de la agresividad», señaló.

Asimismo, agregó Ríos, existen «consecuencias posciclos» en las cuales «se puede caer en depresiones y aumentar las tasas de suicidio», se pueden presentar alteraciones «de riesgo diabético y daño neurológico, como también hipogonadismo ginecomaste (crecimiento mamario)». 

Un riesgo potencial El consumo de estos anabólicos tiene «riesgos y efectos secundarios de distinto tipo», motivo por el cual «no deberían ser permitidos para ninguna persona que quiera aumentar su masa muscular o fuerza», subrayó el especialista.

«Efectivamente logran aumentos, pero las consecuencias son nefastas y a largo plazo pueden producir infertilidad o bien alterar la producción de espermios de manera irreversible», explicó.

Camila Castro practicó boxeo durante años, pero la incomodidad de ejercer su práctica en un espacio habitado en su mayoría por varones, la encaminó hacia un cuestionamiento de la cuestión de género en su área deportiva. Así, comenzó a tomar diversos cursos como instructora y, pasado un tiempo, fundó Riot Boxing Club, un lugar definido como «espacio seguro para disidencias de género y personas neurodivergentes». 

Sobre el consumo de anabólicos, destacó que hay diferencias de acuerdo a las disciplinas deportivas en que se practican. «En boxeo se prohíben los anabólicos y sustancias similares, además se hacen pruebas para detectar las presencias de estas de vez en cuando que son exigidas para la mantención de licencias de boxeadores profesionales», recalcó.

En otros deportes, agregó, como es el caso del fisicoculturismo «se inyectan de todo». Pero en deportes de contacto, como el boxeo, se consumen sustancias más relacionadas con la dieta necesaria para el cuidado de los músculos, como la proteína. 

«El consumo de anabólicos tiene mucha relación con las ideas de patriarcado que tienen que ver con cómo debe verse un hombre y cómo debe verse una mujer. Socialmente, el hombre grande y musculoso se ve muy bien, algo que no se ve bien en la mujer», destacó la boxeadora. 

Falta información Los estudios sobre el consumo de anabólicos y/o suplementos en el universo deportivo chileno son pocos y están más bien enfocados en territorios pequeños. El más reciente de los estudios data de una investigación publicada en 2022 y se localiza en la comuna de Chillán. Los resultados de una encuesta realizada a 204 usuarios de cinco gimnasios de la ciudad arrojaron que un 40% de la población total consumía algún suplemento nutricional, siendo los preparados proteicos los más consumidos, con un 33% de preferencia.

Según señalaron los encuestados, esos productos fueron consumidos con el objetivo principal de aumentar el desarrollo muscular (23%), un 31% reconoció consumir suplementos alimenticios sin recibir control de algún profesional del área de la salud y los anabólicos fueron consumidos por un 3% de los participantes, siendo la testosterona de uso preferente: el 100% de los consumidores de estos productos admitieron no recibir ni buscar control médico por el consumo de dichos fármacos. 

La conclusión de esta investigación así como las reflexiones finales del endocrinólogo Rafael Ríos, coinciden en que si bien no son muchos los usuarios de anabólicos (sin prescripción médica), este abuso constituye «un problema de salud pública», ya que el consumo de estas sustancias con fines deportivo o relacionados con la actividad física, deben ser controlados y fiscalizados por profesionales de la salud capacitados sobre sus usos.

De lo contrario, las consecuencias pueden llegar a ser irreversibles.

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