Lapatilla noviembre 08 2026, 9:04 amPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn No será fácil. Exigirá rigor, coraje y un compromiso inquebrantable con la verdad y la justicia. Pero será hermoso e histórico ver a Venezuela volver a ser faro de libertad para el mundo. Sigue la transición venezolana minuto a minuto desde nuestro boletín diario Hablar de Venezuela en el debate público suele reducirse a la coyuntura, a la denuncia puntual o a la descripción de una crisis continuada. Sin embargo, abordar el problema con la profundidad que exige el momento requiere entender una premisa fundamental: no se trata solo de un cambio político, sino de refundar de raíz las bases institucionales del país. El objetivo central es alcanzar la prosperidad para todos recuperando la libertad, reinstaurando el Estado de derecho y devolviendo la dignidad a cada ciudadano. La paradoja del tutelaje: Entre la subordinación extranjera y el secuestro institucional Para comprender el desafío de la reconstrucción, es indispensable afrontar una contradicción de lógica política e internacional: la paradoja del tutelaje. El razonamiento convencional sugiere que para encauzar una transición ordenada se requiere el arbitraje institucional y un marco de acuerdos. Sin embargo, el entramado institucional actual no solo deriva de un sistema espurio, derrotado en las urnas y militarmente; hoy se encuentra sometido a una nueva paradoja de tutela extranjera (por parte de Estados Unidos). Quienes durante décadas basaron su narrativa en el antiimperialismo y la soberanía absoluta, hoy operan como estructuras vasallas de actores
Fuente: La Patilla — Ver nota original