Foto: referencial Xinhua El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos quiso defender el martes 22Sep, la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), después de que uno de sus agentes hiriera a un migrante venezolano en el torso el pasado domingo, dejándolo gravemente herido. Acusando a los medios y a los políticos partidarios de las políticas de ‘santuario’ –aquellas que limitan la cooperación entre autoridades locales y federales– de «no haber perdido tiempo en difundir mentiras» sobre lo sucedido, el DHS declaró en redes que «ninguna campaña de difamación ni narrativa falsa impedirá que el ICE cumpla con su labor de detener a inmigrantes indocumentados» y procedió con una serie de desmentidos sobre afirmaciones no atribuidas. En este hilo de publicaciones, la cartera dirigida por Markwayne Mullin defendió que la víctima –Wilber Rafael Garcés Pérez, un hombre venezolano de 28 años– «fue objeto de una parada vehicular específica» y no de una actuación «indiscriminada», alegando que «el factor que convierte a alguien en objetivo de las autoridades migratorias es si se encuentra o no ilegalmente en Estados Unidos». Asimismo, acusó al joven de un «peligroso intento de evadir el arresto». «Resistirse a los agentes y evadir la detención supone un peligro para nuestros agentes, para los inmigrantes indocumentados y para el público en general», afirmó Seguridad Nacional, cuyos agentes han protagonizado múltiples hechos de violencia armada en 2026, resultando sus acciones tanto en heridos como en víctimas mortales civiles. «Recordamos a la ciudadanía que resistirse a los agentes y evadir la detención constituye un delito grave y un delito federal», anotó el DHS, que instó a políticos de administraciones ‘santuario’ a «dejar de fomentar este comportamiento peligroso que pone en riesgo a nuestros agentes y al público». En concreto, la cartera acusó a los congresistas neoyorquinos Alexandra Ocasio-Cortez y Dan Goldman, a la alcaldesa de L
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