Diario El Universal 20/09/2026 12:31 pm La firma Datanálisis presentó esta semana, en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), los resultados del estudio Tendencias del Consumidor Venezolano, en el que se revela un fenómeno que atraviesa la conducta de compra en el país: la culpa influye en la decisión de gasto de 63 de cada 100 venezolanos cuando se trata de adquirir productos para sí mismos.Según el economista Luis Vicente León, el contexto económico explica parte del comportamiento. En Venezuela, el gasto no obligatorio representa menos del 5% del presupuesto familiar, lo que deja a los consumidores con un margen mínimo para compras personales. “Vender aquí es pelear por un puesto en una lista de prioridades muy corta”, señaló.El jueves presentamos en el IESA el estudio de Tendencias del Consumidor Venezolano de Datanalisis. Son siete hallazgos y los revisamos todos con calma, pero yo me quedo con dos, y están amarrados.Empiezo por el problema de fondo. En este país el gasto que no es obligatorio no llega ni al 5% del presupuesto familiar. Todo lo demás ya está comprometido antes de empezar el mes. Vender aquí es pelear por un puesto en una lista de prioridades muy corta.Ahora lo interesante. Dos personas que ganan exactamente lo mismo pueden comprar de maneras opuestas. Y lo que las separa no es la plata.Es la culpa.63 de cada 100 venezolanos sienten algo cuando compran para ellos mismos. No para la casa, para ellos. Hay 27 que solo lo hacen si sienten que se lo merecieron. Hay 20 que lo disfrutan y después se ponen a sacar cuentas de si debían. Y hay 15 a los que les cuesta justificarlo. Donde más pega es comiendo fuera.Solo 36 de cada 100 compran para ellos sin pensarlo mucho.Y ahí entra el segundo hallazgo, que explica al primero. La edad.Entre los 18 y los 24 años, 37 de cada 100 se dan un gusto sin darle vueltas. Entre los 35 y los 44, seis. Seis.Los 35 son la frontera. A esa edad le llegan los hijos, el colegio, la mamá en el médico, y cambia lo que uno se permite.Por eso al joven no hay que subestimarlo. Compra con menos plata, sí, pero compra sin culpa. Ajusta el tamaño del desembolso y no se sale del mercado. Y vuelve. Esa es su frecuencia.El adulto con más recursos hace lo contrario: viene menos veces y deja un ticket más alto.Un negocio necesita a los dos. Lo que no se puede es hablarles igual.— Luis Vicente Leon (@luisvicenteleon) September 19, 2026 El estudio detalla que, aunque dos personas tengan el mismo ingreso, pueden comprar de manera completamente distinta. La diferencia no está en el dinero, sino en la percepción emocional del gasto:- 27 de cada 100 solo compran para sí mismos si sienten que “se lo merecen”.- 20 de cada 100 disfrutan la compra, pero luego evalúan si debieron hacerlo.- 15 de cada 100 tienen dificultades para justificar el gasto.- Solo 36 de cada 100 compran sin pensarlo demasiado.El rubro donde más se manifiesta esta culpa es comer fuera de casa.La edad como factor decisivoEl segundo hallazgo del estudio explica el primero: la edad. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, 37 de cada 100 se permiten un gusto sin mayores dudas. En cambio, entre los 35 y 44 años, apenas 6 de cada 100 lo hacen.León señala que los 35 años marcan una frontera: llegan los hijos, el colegio, responsabilidades familiares y médicas, y cambia lo que cada persona se permite comprar.El análisis concluye que los jóvenes, aunque tengan menos recursos, compran con menos culpa, ajustan el monto y mantienen la frecuencia. El adulto, con más ingresos, compra menos veces, pero deja un ticket promedio más alto.Para las marcas y comercios, el mensaje es claro: ambos segmentos son esenciales, pero no se les puede hablar igual. Siguenos en Telegram, Instagram, Facebook y Twitter para recibir en directo todas nuestras actualizaciones
Fuente: El Universal — Ver nota original