X: @stalin_gonzalez Nadie puede quedar fuera de la reconstrucción Las recientes declaraciones de la Casa Blanca y de la administración nacional apuntan a que los ingresos provenientes del comercio petrolero entre Venezuela y Estados Unidos estarán destinados a financiar la reconstrucción de las zonas más afectadas por el doble terremoto del pasado mes de junio. Caracas, La Guaira y Miranda sufrieron los mayores daños. Miles de familias esperan respuestas, viviendas y la posibilidad de reconstruir sus proyectos de vida. Se trata, sin duda, de una causa justa y de una obligación ineludible del Estado. Pero reconstruir las zonas afectadas no puede significar volver a postergar la reconstrucción del resto del país. Gobernar exige una visión integral. Venezuela atraviesa desde hace años una crisis estructural que el terremoto no creó, pero sí hizo más evidente. Atender la emergencia es indispensable. Ignorar las demás necesidades del país sería prolongar una deuda que millones de venezolanos llevan demasiado tiempo soportando. Los venezolanos hemos visto deteriorarse, durante años, los servicios públicos y las condiciones de vida en nuestro país. Los apagones forman parte de la rutina en buena parte del territorio nacional. El acceso al agua potable continúa siendo irregular para millones de hogares. Los hospitales enfrentan graves carencias de equipos, insumos y personal especializado. Escuelas y liceos sobreviven con una infraestructura cada vez más deteriorada, mientras miles de docentes abandonan las aulas porque sus salarios ya no les permiten sostener a sus familias. *Lea también: El día después del autoritarismo, por Luis Ernesto Aparicio M. La inflación sigue erosionando el poder adquisitivo y obliga a innumerables venezolanos a multiplicar sus fuentes de ingreso para cubrir apenas las necesidades más elementales. El terremoto agravó esa realidad, pero no la creó. Venezuela necesita reconstruir las zonas devastadas por la tragedia sísmica. Pero también necesita r
Fuente: Tal Cual — Ver nota original