Lapatilla julio 31 2026, 7:45 amPosteado en: Actualidad, Derechos Humanos, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn El Retén de Caraballeda se vio afectado durante los terremotos en el estado La Guaira. El terremoto ocurrido el 24 de junio de 2026 no distinguió entre quienes estaban en libertad y quienes permanecían tras las rejas. Mientras miles de personas intentaban protegerse del desastre, las personas recluidas en el Retén de Caraballeda quedaron a merced del miedo, la improvisación y el abandono estatal. El sismo ocurrió a las 6:04 de la tarde, una hora en la que estos recintos policiales cuentan con un mínimo de personal, pues generalmente solo permanecen los funcionarios de guardia. Así ocurrió en el Centro de Detención Preventiva de Caraballeda (Retén de Caraballeda), ubicado en una de las zonas de La Guaira donde colapsaron numerosos edificios residenciales y turísticos. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Parte de la pared trasera del recinto colapsó y, aunque allí permanecían recluidos hombres y mujeres, la prioridad de los funcionarios fue evacuar a las mujeres hacia la calle ubicada frente al centro de detención. El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) conoció que la emergencia generó una situación de caos. El servicio eléctrico colapsó, el acceso a la zona se volvió prácticamente imposible y no llegaron refuerzos policiales. Los pocos funcionarios presentes se limitaron a custodiar a la población detenida, mientras el temor a un nuevo movimiento telúrico aumentaba entre quienes permanecían bajo custodia. La noche siguiente se difundió una falsa alerta de tsunami en La Guaira. La información se viralizó rápidamente y generó pánico tanto entre la población como en el Retén de Caraballeda. Algunos funcionarios abandonaron sus puestos de trabajo y quienes permanecieron en el lugar fueron incapaces de controlar a las más de 40 mujeres que habían sido evacuadas al exterior del recinto. Temiendo por sus vidas, muchas corrieron hacia donde pudieron para ponerse a salvo, según relataron algunas fuentes cuya identidad se mantiene bajo reserva por razones de seguridad. Una vez descartada la alerta, los hombres privados de libertad y las mujeres que permanecían en el lugar fueron trasladados, el jueves 26 de junio, hasta la sede policial de Macuto, que no sufrió daños estructurales y contaba con mayor capacidad para la custodia de los detenidos. Al menos seis mujeres quedaron en condición de fugadas desde el 25 de junio. Posteriormente, el equipo del OVP conoció que varias se presentaron voluntariamente en la sede policial de Macuto y otras se entregaron en dependencias policiales del interior del país. Como ha ocurrido en otros hechos de interés público, las autoridades guardaron silencio y no ofrecieron información oficial sobre lo sucedido. Sin embargo, apenas una semana después del terremoto, más de 25 mujeres fueron regresadas al Retén de Caraballeda, pese a que la pared colapsada no había sido reparada, el recinto seguía sin agua potable y persistían las fallas en el suministro eléctrico. Esa misma semana, el equipo del OVP logró acceder al lugar. La llegada fue compleja debido al despliegue de equipos de rescate, la presencia de familiares de las víctimas y la maquinaria utilizada para remover escombros y buscar personas atrapadas. Al ingresar al retén encontramos un lugar completamente desolado. No había familiares ni funcionarios custodiando las instalaciones, la pared derrumbada seguía allí como evidencia de la magnitud del desastre y, aunque a simple vista parecí
Fuente: La Patilla — Ver nota original