El sismo de 1530: el primer desastre natural documentado de Venezuela, por Luis Alberto Perozo Padua

El sismo de 1530: el primer desastre natural documentado de Venezuela, por Luis Alberto Perozo Padua

Lapatilla julio 16 2026, 12:23 pmPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn El 1 de septiembre de 1530, un violento terremoto sacudió la costa oriental de la provincia de Tierra Firme, destruyó la fortaleza española de Nueva Toledo, alteró la geografía de Cumaná y provocó un fenómeno marítimo que muchos especialistas consideran el primer maremoto documentado de América. Aquel acontecimiento marcó el inicio de la historia sísmica registrada de Venezuela La mañana del 1 de septiembre de 1530 amaneció como tantas otras en la costa oriental del Caribe. Frente a las aguas tranquilas del golfo de Cariaco, el pequeño asentamiento de Nueva Toledo intentaba consolidarse como uno de los primeros enclaves españoles en territorio continental suramericano. Aquel poblado, levantado donde hoy se encuentra la ciudad de Cumaná, era todavía una presencia frágil en una región dominada durante siglos por los pueblos indígenas y apenas incorporada a los proyectos de expansión de la Corona española. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Los europeos habían llegado atraídos por las riquezas perlíferas de Cubagua, isla que desde las primeras décadas del siglo XVI se convirtió en uno de los centros económicos más importantes del Caribe. Desde allí se organizaban expediciones, se establecían rutas comerciales y se proyectaba el control sobre la costa firme. Nueva Toledo formaba parte de ese esfuerzo colonizador y contaba con una pequeña fortificación construida por Jácome de Castellón para proteger el asentamiento. Nada hacía presagiar que aquel día la naturaleza

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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