Estos niños perdieron todo por los terremotos en Venezuela: Los refugios dan solución temporal, pero el desafío será el futuro

Estos niños perdieron todo por los terremotos en Venezuela: Los refugios dan solución temporal, pero el desafío será el futuro

Lapatilla julio 10 2026, 8:53 amPosteado en:  Actualidad, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Fotografía que muestra personas en un campamento humanitario este miércoles, en Catia La Mar, La Guaira (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez   Damián Trujillo tiene 13 años y, desde que llegó al refugio donde ahora vive con su tía, casi no habla del terremoto. Prefiere jugar fútbol. Por cnnespanol.cnn.com URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Pasa buena parte del día en una cancha improvisada junto a otros niños que, como él, también perdieron sus hogares después de los fuertes terremotos que hace dos semanas sacudieron el norte de Venezuela. Su tía, Mercedes Osul, cuenta a CNN que desde que perdió a su madre, Damián evita hablar de lo ocurrido. “Mi sobrino no ha querido conversar sobre eso. Él lo que hace es puro jugar, jugar”, dice. Damián perdió a su madre cuando el edificio donde vivían en Caraballeda, en el estado costero de La Guaira, se derrumbó durante el doble terremoto. Ahora vive con su tía Mercedes, que asumió el cuidado de él y de su hermana María, además de sus dos hijas propias. La historia de Damián es una de las miles que se repiten en los refugios temporales habilitados tras la emergencia que ha dejado a una enrome cantidad de familias desplazadas. Mientras los adultos buscan cómo reconstruir sus vidas, los niños enfrentan otro desafío: aprender a convivir con el miedo, el duelo y la incertidumbre sin dejar de ser niños. El juego como herramienta para sanar Mientras Damián prefiere pasar las tardes jugando fútbol, su hermana María, de 10 años, revive una y otra vez el momento en que perdió a su madre. “Mi mamá sí estaba ahí, tía”, le repite constantemente a Mercedes. Desde entonces, dice su tía, la niña está más ansiosa, se sobresalta con cualquier ruido y busca refugio en los dulces. Los especialistas explican que no existe una única manera de afrontar una experiencia traumática. “Los niños, niñas y adolescentes son los primeros y más afectados, puesto que se exponen a vulnerabilidades y privaciones tanto sociales, psicológicas como físicas”, explica a CNN Manuel Rodríguez Pumarol, representante de UNICEF en Venezuela. Por eso, en varios de los refugios funcionan los llamados Espacios Amigables para la Infancia, donde psicólogos y trabajadores sociales acompañan a los menores a través de actividades recreativas y grupales. El objetivo, explica Rodríguez Pumarol, no es que hablen inmediatamente sobre lo ocurrido, sino ofrecerles un entorno seguro para comenzar a procesarlo. “A través del juego y de dinámicas grupales, los niños pueden comenzar a expresarse, comenzar a sacar el estrés y trauma que ha provocado esta catástrofe y comenzar también a tener esa sensación de seguridad que han perdido”, señala. Ese acompañamiento también alcanza a los adultos que están a cargo de ellos. Cuando Mercedes contó que Damián evitaba hablar de la muerte de su madre y prefería pasar el día jugando fútbol, la psicóloga del refugio le recomendó no obligarlo a hablar. “Me dijeron que lo dejara drenar, que esa es una forma de drenar”, recuerda. El desafío de reconstruir una infancia después del desastre Un desastre de esta magnitud suele alterar la vida cotidiana de miles de niños. Algunos dejaron sus casas, otros perdieron familiares y muchos tuvieron que adaptarse a un nuevo entorno lejos de la rutina que conocían. En los refugios temporales, el reto no es solo garantizar que tengan un lugar donde dormir o recibir comida. También implica ayudarlos a recuperar espacios de segur

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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