Geólogos instan a reconstruir la red sismológica para educar a la población

Geólogos instan a reconstruir la red sismológica para educar a la población

Especialistas desmienten la vieja creencia de la inmunidad venezolana frente a los terremotos. Coinciden que la reconstrucción de las zonas afectadas abre un debate sobre la urgencia de diseñar políticas públicas, rescatar la institucionalidad y ejecutar programas de prevención  para que eventos como el doblete sísmico no vuelvan a convertirse en tragedia. Caracas. Por décadas, la idea de sufrir por causa de un terremoto estuvo alejada de la mente de los venezolanos. La poca frecuencia de temblores fuertes alimentó el mito de que el país estaba a salvo de los grandes sismos. Lo que nadie esperaba es que la realidad golpearía el 24 de junio pasado. Ese día, un doblete sísmico, de magnitud 7.2 y 7.5, devastaron parte de la ciudad y el litoral de La Guaira. La tragedia, que dejó un saldo de 3685 muertos y 16.740 heridos, según las cifras oficiales, marcó un antes y un después para la ciudadanía. Luego de la catástrofe, la cotidianidad se ha visto alterada por el miedo, el dolor y la incertidumbre. Cada réplica funciona como un aviso de que el suelo nunca fue estático. Entre las ruinas y los escombros de edificios residenciales, casas y comercios, la gente se debate entre el temor a nuevas réplicas y un futuro que parece incierto. La magnitud del trauma tras la catástrofe apenas empieza a asimilarse en las calles que quedaron irreconocibles por la destrucción. Expertos señalan que la prevención es esencial para reducir vulnerabilidades. Foto: Yohana Marra Expertos geólogos consultados por Crónica Uno analizaron las características de este doblete sísmico y desmontan el viejo mito de la inmunidad venezolana frente a este tipo de desastre natural. Lejos de generar alarmismo, los especialistas ofrecieron pautas claras para entender la naturaleza del evento. Coincidieron en que, ante las cuantiosas pérdidas humanas y materiales, el desafío que viene es inmenso. La reconstrucción de las zonas afectadas abre un debate sobre la urgencia de diseñar políticas públicas, rescatar la institucionalidad técnica y ejecutar programas de prevención sísmica para que eventos como el doblete sísmico no vuelvan a convertirse en tragedia. El fin de un mito  Para Feliciano De Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geologos, la ubicación geográfica de Venezuela echa por tierra la falsa creencia de que el país no es sísmico. El especialista explicó que el hecho de que este tipo de eventos destructivos ocurran de forma espaciada en el tiempo no significa que el peligro no exista.  Para sustentar su afirmación, De Santis se basa en un hecho científico: 80% de la población venezolana vive y trabaja asentada sobre el límite dinámico entre las placas tectónicas del Caribe y la Sudamericana, una zona de fricción constante con actividad telúrica latente.  Comunidades afectadas denuncian supuestas demoras en la atención. Foto: Mabel Sarmiento Las placas tectónicas son enormes franjas rígidas de roca que dividen la litosfera, es decir, la capa más exterior de la tierra. Cada año estas placas se desplazan unos pocos centímetros, pueden chocar entre sí y acumular energía. La ingeniera geóloga Luiraima Salazar explicó que esta interacción entre las placas Sudamericana y del Caribe deforma la corteza terrestre a lo largo del norte y el occidente del país. Pero eso no es todo. El peligro real radica en la red de fallas geológicas que recorre Venezuela de extremo a extremo. Estas fallas son: las de Boconó, Oca-Ancón, San Sebastián, El Pilar, La Victoria y el Ávila, además de la compleja zona de Perijá. “La mayor parte de la población se asentó históricamente sobre estos mismos ejes de fractura. Estas fallas acumulan energía durante siglos hasta que la liberan con violencia, tal como ocurrió en el segmento que causó los recientes terremotos”, señaló Salazar. A lo largo de su historia Venezuela acumula varios terremotos destructivos que han dejado daños a distinta escala. Según registros oficiales de Funvisis desde el año 1530 hasta 2004, se registraron más de 13

Fuente: Cronica Uno — Ver nota original

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