Lapatilla julio 03 2026, 12:21 pmPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Existe un momento en el que toda propaganda se derrumba. No ocurre durante una campaña electoral, ni en una cadena nacional, ni en un acto político. Ocurre cuando la naturaleza golpea con toda su fuerza y obliga al Estado a demostrar si realmente tiene la capacidad de proteger a su población. Las recientes tragedias ocurridas en Venezuela no solo dejaron víctimas, destrucción y miles de familias afectadas. También dejaron al descubierto algo mucho más profundo: las enormes debilidades institucionales acumuladas durante décadas. Cuando la emergencia exige coordinación, aparecen la improvisación; cuando se requiere logística, surge la escasez; cuando la población espera liderazgo, encuentra desorganización. URGENTE: Dos terremotos azotaron La Guaira y hemos preparado un reporte de información actualizada AQUÍ Un desastre natural no crea un Estado fallido. Lo revela. Durante años se sostuvo el discurso de que Venezuela conservaba intacta su capacidad institucional. Sin embargo, las emergencias funcionan como auditorías en tiempo real. Evalúan hospitales, cuerpos de rescate, protección civil, infraestructura vial, sistemas de comunicación, abastecimiento de combustible, mantenimiento preventivo y capacidad de coordinación entre los distintos niveles del Estado. Cuando esos sistemas fallan simultáneamente, la tragedia deja de ser exclusivamente natural y se convierte también en una crisis institucional. Más allá de las posiciones políticas, el verdadero indicador del éxito de un gobierno no es la cantidad de discursos
Fuente: La Patilla — Ver nota original