La lección japonesa tras la tragedia de Venezuela

La lección japonesa tras la tragedia de Venezuela

TragediaLa lección japonesa tras la tragedia de VenezuelaDos terremotos de magnitud similar dejan balances radicalmente distintos y muestran cómo la inversión en prevención puede marcar la diferencia entre una emergencia y una catástrofeCompartir ComentarLos diputados japoneses imparten una formación sobre el uso de cascos de protección en terremotos, en Tokio, en mayo.AFPLucas de la CalCorresponsal en Asia Corresponsal en AsiaSEGUIR AUTORActualizado Jueves, 2 julio 2026 – 00:11Asia Un terremoto de magnitud 7,2 sacude el norte de Japón, sin alerta de tsunami Dos países a casi 14.000 kilómetros de distancia. Tres terremotos. Magnitudes casi idénticas. Resultados opuestos. Mientras Venezuela afronta una de las mayores catástrofes naturales de su historia reciente, con cerca de un millar de muertos, Japón volvió a demostrar por qué es el país mejor preparado del mundo para convivir con los terremotos. El mismo día que dos seísmos de magnitud 7,2 y 7,5 devastaban el entorno de Caracas, otro de magnitud 7,2 sacudía la costa norte japonesa. En el archipiélago asiático apenas hubo una decena de heridos y algunas interrupciones ferroviarias. En Venezuela, barrios enteros quedaron reducidos a escombros.La naturaleza golpeó con una fuerza parecida. La diferencia estuvo en las infraestructuras, los sistemas de alerta, la planificación y una cultura de prevención construida durante mucho tiempo.El terremoto del jueves volvió a poner a prueba su modelo. El Gobierno constituyó inmediatamente un grupo de trabajo de emergencia. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) descartó rápidamente el riesgo de un gran tsunami, aunque pidió a la población permanecer alerta durante una semana ante la posibilidad de nuevas sacudidas. Su jefe de vigilancia sísmica, Ayataka Ebita, recordó que, en la costa norte, junto a la Fosa de Japón y la Fosa de las Kuriles, los terremotos superiores a magnitud 7 forman parte del comportamiento natural de la región y suelen repetirse cada una o dos décadas.Situado sobre la convergencia de cuatro placas tectónicas y dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico -la franja donde se produce alrededor del 90% de la actividad sísmica mundial-, el país asiático registra cerca de 1.500 terremotos al año.En Japón nadie interpreta esos mensajes como un motivo de alarma extraordinaria. Forman parte de una rutina aprendida durante generaciones. "Japón es muy estricto en el cumplimiento de la normativa de construcción antisísmica e históricamente ha ido modificando sus sistemas para ir mejorándolos, con el objetivo de reducir el impacto futuro y salvar vidas. Por ejemplo, desde hace décadas se insiste en reforzar las escuelas y en que estas sean seguras, para reducir la vulnerabilidad y proteger a la infancia, convirtiendo estos espacios en refugios para la comunidad", explica Carmen Grau, investigadora de la Universidad de Waseda y especialista en gestión de desastres tras casi dos décadas viviendo en Japón.Un grupo de japoneses lleva a cabo un simulacro de rescate en el que se simula un terremoto de gran magnitud, en Osaka, el año pasado.AFP"Además de construcciones resistentes, sistemas de monitoreo y alerta temprana, Japón fomenta una cultura de la prevención y de la educación desde bien pequeños, invierte en educación, realiza simulacros frecuentes y se prepara para coordinar respuestas complejas. Saben que las primeras 72 horas son clave para encontrar supervivientes, por lo que realizan un gran despliegue".Esa cultura de la prevención se apoya sobre una de las normativas de construcción más exigentes del planeta. Los grandes edificios incorporan amortiguadores sísmicos, aisladores en sus cimientos y complejos sistemas de absorción de vibraciones capaces de reducir enormemente el movimiento durante un terremoto. Pero la ingeniería, por sí sola, no explica el éxito.Cuando la JMA detectó las primeras ondas sísmicas del terremoto del jueves, millones de teléfonos móviles recibieron automáticamente la alerta de emergencia incluso ant

Fuente: El Mundo — Ver nota original

Related Articles

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore