Secretos y mentiras de Donald Trump, el magnate inmobiliario reconvertido en líder polarizador que sopla sus 80 velas

Secretos y mentiras de Donald Trump, el magnate inmobiliario reconvertido en líder polarizador que sopla sus 80 velas

Secretos y mentiras de Donald Trump, el magnate inmobiliario reconvertido en líder polarizador que sopla sus 80 velas En contra de lo que siempre ha repetido, el actual presidente de Estados Unidos ya era rico desde mucho antes antes de alcanzar la fama en su país Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente estadounidense Donald Trump. (Gtres) Álex Ander 14/06/2026 Actualizado a las 08:51h. Llamamos coloquialmente 'camaleón' a la persona que tiene la habilidad para cambiar de actitud, comportamiento o ideología, adoptando siempre la que más le conviene. Pocos términos casan mejor con la personalidad de Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, un hombre a menudo encantador, pero … que no duda en demostrar crueldad cuando le conviene. «Más inteligente de lo que sugieren sus detractores y creen sus aliados, se caracteriza por su carácter pendenciero, sus inseguridades y su tono vengativo y amenazador. Trump revolucionó nuestra forma de entender la política, logrando imponerse en la cultura popular y galvanizar el respaldo de los desclasados», apunta la periodista Maggie Haberman en su libro 'El camaleón', donde se analiza la maquinaria de poder del entorno político del estadounidense, marcado por relaciones transaccionales y manipulaciones políticas, así como el mundo que produjo y alimentó a este personaje singular que se ha convertido en el líder más polarizador. Nacido hace 80 años en el barrio de Queens, en Nueva York, su padre fue Fred Trump, un rico constructor descendiente de inmigrantes alemanes. «Conocía muchos atajos y sabía moverse políticamente. Como Fred no necesitaba mucho las subvenciones para personas con escasos recursos, trataba al Gobierno como si existiera únicamente para satisfacer a los empresarios, cuando no estaba acosándolos y amenazándolos», cuenta Haberman, quien añade que Fred, norteamericano de primera generación, adoptó el hábito de decir que su familia era sueca y no alemana «porque tenían muchos i

Fuente: ABC Espana — Ver nota original

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