El refugio de las sombras: la urgencia de ideas propias en la política venezolana, por Iván López Caudeiron 

El refugio de las sombras: la urgencia de ideas propias en la política venezolana, por Iván López Caudeiron 

Lapatilla junio 10 2026, 6:20 amPosteado en:  OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Camino por las calles de Valencia, converso con dirigentes en Puerto Cabello o reviso las declaraciones de quienes hacen vida pública en el interior del país, y me invade una profunda e incómoda certeza: la política venezolana padece de una alarmante anemia creativa. Si algo evidencia que estamos sumamente mal en lo político en Carabobo, y en cualquier otra región de Venezuela, es encontrarnos tan repetitivamente con figuras locales cuyo único y central accionar consiste en alentar, aplaudir y refugiarse en el liderazgo de otros. Nos hemos acostumbrado a una suerte de mimetismo cómodo, donde los liderazgos regionales parecen haber renunciado a su propia voz para convertirse en meros repetidores de consignas diseñadas en Caracas. ¿En qué momento el debate local se redujo a ver quién se toma la foto más cerca del caudillo de turno o quién replica con más fuerza un mensaje en redes sociales? La orfandad de propuestas con acento propio es el síntoma más claro de un sistema que se niega a madurar. Observo con frustración el panorama y me doy cuenta de que nos enfrentamos a una paradoja desgarradora, porque en nuestras regiones hay un gentío valiosísimo, personas a quienes les sobra el talento, la preparación académica y las ideas brillantes para construir su propio camino político con total éxito. Conozco a líderes comunitarios, concejales y activistas carabobeños con un diagnóstico impecable de los problemas del agua, de la crisis eléctrica regional y de las soluciones económicas para el aparato productivo local. Sin embargo, en lugar de dar un paso al frente y defender con valentía esas tesis, prefieren, erróneamente, agachar la cabeza y cobijarse con comodidad detrás de una María Corina Machado, por mencionar un nombre de peso en el tablero actual. Qué fallo tan tremendo y qué desperdicio de capital humano, pues prefieren la sombra protectora de un apellido nacional antes que el riesgo y el honor de fundar una alternativa con sello propio. Venezuela atraviesa un plan de TRES FASES, déjanos tu correo y te actualizaremos al momento Frente a esta realidad, me pregunto al aire con genuina preocupación: ¿Es que acaso los problemas de Carabobo se van a resolver únicamente con discursos abstractos dictados desde la capital del país? ¿Por qué le da tanto miedo a nuestra clase política emergente asumir el protagonismo y proponer soluciones audaces sin esperar la bendición o el permiso de una figura nacional? La comodidad del refugio político es un engaño que adormece las conciencias y destruye la iniciativa. Al subordinar el talento local al magnetismo de un solo líder, lo que hacemos es perpetuar esa vieja y dañina cultura rentista y centralista, trasladada ahora al campo de la disidencia y la acción partidista. Nos estamos quedando sin mentes dispuestas a contradecir, a debatir y a proponer, porque la norma no escrita parece ser el alineamiento ciego y la uniformidad del pensamiento. Esta conducta no solo es un error estratégico, sino una claudicación ética frente a lo que la política realmente significa. La verdadera acción política no nace de la adoración al líder, sino de la capacidad de interpretar la realidad del entorno inmediato y transformarla a través de ideas originales y viables. Cuando un dirigente carabobeño decide que su mejor propuesta es simplemente decir “yo estoy con fulano”, está vaciando de contenido su propia existencia pública y subestimando la inteligencia de un electorado que clama por soluciones tangibles. ¿Dónde quedaron los proyectos de ley regionales, las

Fuente: La Patilla — Ver nota original

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