Fuente de la imagen, Getty Images Donald Trump y Benjamin Netanyahu creían que una victoria sobre Irán serviría para reconfigurar Medio Oriente. La región se está transformando, pero no de la forma que ellos esperaban: la República Islámica de Irán no ha sido derrotada; el riesgo ahora es una crisis de desgaste permanente y prolongada, que oscilará entre la tensión y el conflicto abierto. El régimen iraní ha demostrado ser un hueso mucho más duro de roer de lo que Trump y Netanyahu habían supuesto. Su juicio fue erróneo y han perdido el control de las consecuencias. La más reciente de ellas es el derribo por parte de Irán de un helicóptero Apache estadounidense. Se trata de un nuevo recordatorio de que los dirigentes iraníes aún pueden infligir daños a Estados Unidos y no cederán en su determinación de salir victoriosos de esta guerra. Para ellos, la victoria equivale a la supervivencia y a una mayor capacidad de disuasión, materializada en el reconocimiento de su control sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. El presidente y sus generales intentarán calibrar su respuesta a la pérdida del helicóptero: quieren demostrar con firmeza que no se dejarán intimidar, pero al mismo tiempo buscan preservar el proceso diplomático, que avanza con lentitud y, hasta ahora, sin resultados. La tripulación del Apache sobrevivió; de haber muerto, probablemente se habría producido una respuesta mucho más contundente. Final de Más leídas Trump ha apostado por alcanzar un acuerdo con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz y pactar los términos de las negociaciones a largo plazo sobre cuestiones clave, empezando por las reservas de uranio enriquecido de Irán y sus planes nucleares. La guerra es impopular en Estados Unidos y el presidente busca una salida que pueda presentar como una victoria, algo que está resultando difícil. Fuente de la imagen, Reuters ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Ep
Fuente: BBC Mundo — Ver nota original