Ariel Cunio vuelve a Nir Oz: buscando el sentido de justicia en las ruinas del kibutz

03 Jun, 2026 01:00 a. m. ESTGuardarAriel Cunio posa junto a su madre Silvia Cunio este martes 2 de junio en el kibutz Nir Oz, donde él, su novia y su hermano David junto a su familia fueron secuestrados por el grupo terrorista Hamas el 7 de octubre de 2023. (Infobae)(Desde Nir Oz, Israel) – ¿Cómo se puede pensar en Justicia cuando uno es arrastrado fuera de su hogar y es llevado a otro territorio regido por el islamismo? ¿Qué es el concepto de Justicia para quien ha sido despojado de todo y secuestrado dos años por un grupo terrorista? ¿Cómo se construye una idea de reparación cuando se sufrieron vejámenes de todo tipo, hoy inenarrables para su víctima? ¿Puede ofrecer una respuesta que no sea visceral quien sobrevivió a la inhumanidad que le ofrecieron sus captores? Ariel Cunio fue consultado sobre ello en una vuelta relámpago al kibutz Nir Oz donde comenzó su pesadilla y la de su familia. Allí habló de su actual proceso de sanación; de cómo fue pensar que podrían pasar décadas sin ver a los suyos; de lo que fue aprender árabe sin proponérselo; de sus idas y venidas con el contingente concepto de esperanza, y con el subsiguiente desvanecimiento de esa esperanza; de las cosas extremas que llegó a imaginarse. Pero esta vez no quiere recordar las torturas a las que fue sometido. Nadie insiste. Se dispone a hablar de otras cosas. Sobre todo a hablar. Y hablar. Aunque sea en un susurro. Sin alzar la voz. Porque necesita exorcizar de alguna manera esos años de oscuridad.La mañana del 7 de octubre de 2023, Ariel se despertó en su casa del sur de Israel, con el sonido de una alarma. Una más, habrá pensado en el momento en que la modorra lentamente se convierte en realidad. Es que para los habitantes de ese barrio fronterizo con Gaza, las alarmas formaban parte del devenir sonoro diario. Pero lo que ocurrió en los minutos siguientes no tenía precedentes. Gritos en árabe de ¡Allahu Akbar! (¡Dios es Grande!), disparos, casas en llamas. Más de cien terroristas de Hamas habían ingresado al kibutz por cuatro puntos simultáneos. De las 418 personas que habían pasado la noche y estaban esa mañana en esa comunidad agrícola fundada en 1955, 118 serían asesinadas ese día o durante sus secuestros. Decenas más fueron despedidas a Gaza como rehenes, entre ellas Ariel, su hermano David Cunio, la esposa de David, Sharon Aloni Cunio, y las hijas mellizas de ambos, Emma y Yuli, que tenían apenas tres años. La madre de Ariel y David, Silvia Cunio, sobrevivió al ataque en el kibutz. Ella y su marido, José Luis, habían llegado a Israel desde Argentina en 1986. Casi tres años después, Ariel y Silvia hablan de lo que vivieron, de lo que piensan y de lo que les cuesta seguir.PUBLICIDADUna mañana que lo cambió todoAriel no tenía armas. No pertenecía al grupo de seguridad del kibutz, el pequeño conjunto de vecinos entrenados y armados que, ante cualquier amenaza, debía salir a defender la comunidad. Esa mañana, mientras los terroristas avanzaban entre las casas, él se ocultó debajo de la cama junto a su novia, Arbel Yehud. "Me estuve escondiendo debajo de la cama con mi novia. Cuando entraron a mi casa, le dije a Arbel: ‘Manda un mensaje a tu hermano que está afuera y con armas’. Pensé que había solamente dos terroristas“. Lo que Ariel no sabía en ese momento era que el hermano de Arbel, Dolev Yehud, ya estaba muerto. Dolev había salido a combatir desde la terraza de una casa cercana. Mató a varios terroristas antes de caer. Su último mensaje fue para su esposa: "Te amo“. El caso de Dolev conmovió a la comunidad: había sido dado por desaparecido, hasta que ocho meses después del ataque terrorista un equipo forense israelí descubrió que sus restos habían sido recuperados en el kibutz. Lo determinaron pericias genéticas. Uno de los héroes del barrio había sido calcinado por los islamistas a metros de la casa de los Cunio.La casa de David Cunio se encuentra en ruinas tras el devastador incendio provocado por terroristas de Hamas el 3 de octubre de 2023. La famili

Fuente: Infobae America — Ver nota original

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