La empresa petrolera Chevron anunció planes ambiciosos para expandir significativamente su presencia en Venezuela, proyectando un aumento del 50% en su producción antes de finales de 2028. Según declaraciones de Mike Wirth, director ejecutivo de la compañía, la capacidad extractiva pasaría de 50.000 a 250.000 barriles diarios en apenas dos años. Este salto representa un cambio estratégico importante impulsado por ajustes técnicos y una planificación que comenzó a principios del año actual, coincidiendo con transformaciones políticas significativas en Venezuela y una flexibilización relativa de las sanciones internacionales contra el país.
Wirth indicó que el potencial de crecimiento podría ser incluso mayor si el gobierno consolida garantías jurídicas y contractuales sólidas, y si el entorno político continúa manteniendo condiciones favorables para nuevas inversiones. Chevron fue la única compañía petrolera estadounidense autorizada para operar en Venezuela bajo licencias especiales del Departamento del Tesoro después de la salida de Nicolás Maduro, cuando la relación con Washington experimentó un giro significativo bajo la administración interina de Delcy Rodríguez. El Parlamento venezolano aprobó en enero una reforma integral a la Ley Orgánica de Hidrocarburos que permitió la apertura a la inversión extranjera y otorgó mayores libertades de control y comercialización a capitales privados internacionales.
Esta reforma marcó un punto de inflexión, alentando a corporaciones estadounidenses a regresar al mercado energético venezolano, que posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, estimadas en más de 303 mil millones de barriles. Sin embargo, el sector mantiene cautela debido a la infraestructura deteriorada del país y a los antecedentes de expropiaciones ejecutadas por administraciones venezolanas previas. ExxonMobil, que sufrió dos expropiaciones en el pasado y mantiene litigios pendientes, evalúa cuidadosamente las condiciones para un eventual regreso, subordinando cualquier decisión a acuerdos con las autoridades y evaluaciones internas de riesgo.
A pesar de poseer volúmenes masivos de reservas petrolíferas, Venezuela mantuvo una producción limitada a alrededor de 1,2 millones de barriles diarios según datos del secretario de Energía estadounidense. La reactivación de megaproyectos privados emerge como el principal mecanismo para invertir esta tendencia, aunque el ritmo de recuperación dependerá fundamentalmente de la estabilización política del país, garantías legales claras e inversiones de gran envergadura que requieren confianza y certidumbre regulatoria.
Fuente: Infobae VE — Ver nota original