Una encuesta realizada por AtlasIntel para Bloomberg News revela que más de la mitad de los venezolanos apoyan la dolarización de la economía como medida para contener una de las tasas de inflación más aceleradas del mundo. Los resultados muestran que el 31% de los consultados respalda la medida, mientras que otro 26% la apoya firmemente, sumando un total del 57% de apoyo. En contraste, apenas el 30% de los encuestados se manifestó en contra o firmemente en contra de la adopción del dólar estadounidense como moneda oficial del país.
Este respaldo mayoritario refleja la desesperada búsqueda de alternativas monetarias estables por parte de la población venezolana, quienes buscan preservar su poder adquisitivo frente al comportamiento volátil de los precios internos. La inflación ha erosionado significativamente los ingresos de las familias, lo que explica por qué una proporción considerable de ciudadanos ve en la dolarización una solución viable para recuperar cierta estabilidad económica en sus transacciones diarias y planificación financiera.
En los últimos años, Venezuela ha experimentado una adopción progresiva y natural del dólar en el comercio minorista, donde tanto empresas como consumidores han optado voluntariamente por utilizar la moneda estadounidense debido a su mayor certeza transaccional. Lo que comenzó como un mecanismo temporal de protección del poder adquisitivo se ha convertido gradualmente en la referencia principal para la fijación de precios y la dinámica comercial del país, demostrando que la dolarización funcional ya existe en buena medida en la economía informal.
Dada la realidad actual donde la canasta alimentaria familiar y la mayoría de costos comerciales se encuentran indexados a la divisa extranjera, la adopción formal del dólar es percibida por la mayoría de encuestados como una herramienta definitiva para consolidar la previsibilidad del mercado y proteger los ingresos. Esto sugiere que una posible dolarización oficial tendría amplio respaldo ciudadano y podría representar un paso hacia mayor estabilidad macroeconómica y confianza en el sistema financiero venezolano.
Fuente: Banca Negocios — Ver nota original