El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio destacó este miércoles los avances en el esquema internacional de comercialización del crudo venezolano, asegurando que los ingresos generados por la venta de petróleo están siendo resguardados y auditados bajo estrictos controles financieros para garantizar que no sean desviados por actos de corrupción. Durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca presidida por Donald Trump, Rubio informó que desde el 3 de enero se han recibido en territorio norteamericano más de 10 millones de barriles de petróleo venezolano, siendo comercializado en el mercado a precios internacionales.
Según el alto funcionario norteamericano, los ingresos derivados de estas ventas son depositados en una cuenta controlada y monitoreada por el Tesoro de Estados Unidos, con auditoría realizada por la firma KPMG. Rubio enfatizó que "por primera vez, el dinero no está siendo robado" y que estos recursos van en beneficio directo del pueblo venezolano, subrayando que la industria energética nacional está siendo profesionalizada a través de este mecanismo de supervisión internacional.
El secretario de Estado explicó que el proceso implementado por la administración estadounidense respecto a Venezuela contempla una estrategia de reordenamiento del sector energético estructurada en tres fases consecutivas: estabilización, recuperación y transición. Este sistema de supervisión busca evitar el manejo irregular de las riquezas del país sudamericano, reorientando los recursos financieros hacia la población bajo principios de transparencia económica.
La implementación de estos controles representa un cambio significativo en la gestión de los ingresos petroleros venezolanos, estableciendo mecanismos de fiscalización que pretenden garantizar que los recursos provenientes de la industria extractiva sean canalizados efectivamente hacia el beneficio de la ciudadanía, combatiendo así la malversación de fondos que históricamente ha afectado al país.
Fuente: El Universal — Ver nota original