Jorgen Yoneyker Guanares Delgado, fotógrafo de 33 años, desapareció la noche del 2 de agosto de 2024 en Rubio, Táchira, días después de documentar actividades políticas de la oposición y participar en el conteo de votos de las elecciones presidenciales. Su actividad en redes sociales le generó amenazas de procedencia desconocida, situación que se agravó por la presencia de grupos irregulares en esta zona fronteriza que ejerce control territorial y presión sobre la oposición política al régimen venezolano. Tras recibir un aviso anónimo advirtiendo que podría ser detenido por sus publicaciones y trabajo durante la campaña, el fotógrafo decidió buscar un lugar seguro y abandonó su hogar de forma apresurada.
Aquella noche fatídica, Jorgen le pidió a su pareja, Reidy Yenisa Roa Yánez, que lo acompañara en la huida, pero ella optó por no hacerlo pensando en la seguridad de sus dos hijas. Salió de la urbanización La Alameda en dirección desconocida y desde entonces se perdió todo rastro de él. Testigos lo describen como un hombre de piel trigueña, 1,75 metros de estatura, quien fue visto por última vez vistiendo mono azul claro, camisa negra ancha y botas deportivas grises con negro, presumiblemente en las cercanías de la avenida Manuel Pulido Méndez, conocida como Las Américas.
María Émely Delgado Acevedo, madre del desaparecido, ha mantenido una búsqueda incansable durante más de 22 meses, visitando distintos centros de reclusión del país incluyendo Rodeo I, II y III, Yare II, Tocorón, Tocuyito y el Centro Penitenciario de Santa Ana. Sin embargo, sus gestiones no han arrojado resultado alguno sobre el paradero de su hijo. La incertidumbre y la angustia permanecen intactas en la familia, que vive en la esperanza de encontrar respuestas sobre qué sucedió con Jorgen en aquella noche de agosto.
El caso de Jorgen Guanares refleja la realidad de muchas familias venezolanas que enfrentan el silencio del Estado ante desapariciones de ciudadanos, particularmente de aquellos involucrados en actividades políticas durante momentos de tensión electoral. Su madre continúa en la búsqueda, sin respuestas oficiales ni confirmación de su detención en centros penitenciarios, mientras crece la preocupación por su vida e integridad personal. La historia de esta madre representa la lucha de muchas familias contra la incertidumbre y la falta de información que caracteriza a estos casos en Venezuela.
Fuente: Infobae VE — Ver nota original