El nuevo sistema de Gas Caribe en Caracas, lanzado por la Alcaldía el 11 de abril, prometía digitalizar el servicio de bombonas eliminando intermediarios y agilizando los trámites. Sin embargo, la iniciativa ha generado múltiples quejas de usuarios que enfrentan barreras de acceso significativas. El modelo requiere pagos en dólares, registro en línea y conocimientos básicos de herramientas digitales, lo que ha dejado fuera a sectores populares y adultos mayores que dependen del servicio de gas doméstico. Casos como el de Antonio, un jubilado de 74 años del sector Los Dos Cerritos de Cotiza, ilustran las dificultades: al acudir personalmente a la tienda de Gas San José para cambiar sus cilindros, fue informado que los trámites solo se realizan por internet, con un costo de 51 dólares por unidad.
La plataforma gascaribe.com.ve y su aplicación móvil asociada fueron diseñadas para permitir la compra de cilindros nuevos, solicitudes de recargas y seguimiento de pedidos de forma directa. No obstante, estas herramientas presuponen acceso estable a internet y destrezas tecnológicas que no todos los ciudadanos poseen. Durante observaciones realizadas en la tienda de Cotiza a principios de mayo, múltiples personas se acercaban formulando preguntas básicas sobre cambios de bombonas, precios y el funcionamiento de la plataforma digital, incluyendo consultas sobre la posibilidad de pagar en efectivo o canjear cilindros viejos. Esta brecha de comunicación revela que el sistema no considera las realidades de amplios sectores de la población caraqueña.
Los problemas operacionales se suman a las barreras de acceso. Andrea, residente de la parroquia El Panteón, realizó el pago de un cilindro de 10 kilos a través de la página web el 26 de abril, pero no recibió confirmación ni respuesta por los canales oficiales durante dos días. Usuarios han reportado en redes sociales fallos recurrentes en la comunicación posterior a los pagos por internet, lo que genera desconfianza en el sistema y deja a los compradores en la incertidumbre sobre si sus transacciones fueron procesadas correctamente. Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente (CIEA), ha cuestionado públicamente la viabilidad económica del modelo, señalando que la infraestructura y operatividad actual no respaldan las promesas originales.
La iniciativa de Gas Caribe forma parte de los esfuerzos por resolver la crisis de distribución de gas doméstico que afecta a Caracas desde hace años, pero ha evidenciado la importancia de considerar la inclusión digital y la accesibilidad en el diseño de servicios públicos. El sistema de registro dual —individual y por comunidad— intenta llegar a diferentes sectores, pero sin solucionar los problemas de conectividad, literacidad digital y la imposibilidad de realizar transacciones en moneda local. La brecha entre la promesa de agilidad y la realidad operativa refleja una desconexión entre las intenciones de modernización y las necesidades reales de una población heterogénea que demanda soluciones prácticas y accesibles.
Fuente: Cronica Uno — Ver nota original