La Fiscalía de Estados Unidos mantiene abierta una segunda investigación penal contra Nicolás Maduro, esta vez en Miami y centrada en delitos de blanqueo de capitales y operaciones financieras ilícitas. Según fuentes conocedoras del caso, estas pesquisas llevan varios meses en marcha y fueron activadas formalmente alrededor de marzo, cuando el exdictador venezolano ya estaba bajo custodia estadounidense tras la operación militar ordenada por Donald Trump en enero en Caracas. En esa misma operación fue capturada su esposa, Cilia Flores. Aunque Maduro aún no ha sido imputado por estos nuevos delitos, que deberán pasar por un gran jurado, se espera que en breve se presente la acusación formal.
Maduro, de 63 años, se encuentra actualmente detenido en una cárcel de Brooklyn a la espera de juicio por la causa abierta en Nueva York por conspiración narcoterrorista, importación de cocaína y posesión de ametralladoras. A esta acusación se suma ahora la investigación en Miami, que lo conecta con operaciones de blanqueo de capitales presuntamente vinculadas a su testaferro, Alex Saab, quien fue deportado a Miami tras su captura. Saab era el intermediario clave en las operaciones financieras del chavismo y su imputación incluye sobornos, fraude en programas de ayuda humanitaria y esquemas de corrupción petrolera.
La nueva línea de investigación está en manos de la Fiscalía federal del Distrito Sur de Florida, un departamento del Ministerio Público con amplia experiencia en casos de corrupción venezolana y redes financieras del régimen. Al frente de las pesquisas se encuentra Michael Berger, fiscal federal de Miami especializado en casos penales internacionales, con la participación de agentes del FBI, del Departamento de Seguridad Nacional y del fisco estadounidense (IRS). Este equipo multidisciplinario ha acumulado gran experiencia en la persecución de esquemas de blanqueo de dinero relacionados con funcionarios venezolanos.
La apertura de esta segunda causa representa una estrategia más ambiciosa de la administración Trump para debilitar los activos y estructuras financieras del régimen chavista. Al mismo tiempo que se le juzga por narcotráfico en Nueva York, Maduro enfrentará acusaciones por corrupción financiera que buscan desmantelar las redes por las que circulaba el dinero ilícito. Los delitos de blanqueo de capitales son particularmente graves en la legislación estadounidense, con penas que pueden extenderse hasta varias décadas de prisión, y reflejan la determinación de la justicia norteamericana de perseguir tanto a Maduro como a su entorno más cercano.
Fuente: ABC Espana — Ver nota original