La Academia Venezolana de Gastronomía realizó una nueva edición de sus reconocidos premios, consolidándose como los galardones gastronómicos más importantes y respetados del país. Según explicó su presidenta, Ivanova Decán Gambús, durante la ceremonia de entrega realizada en el Club Pomar, estos premios han evolucionado hacia un modelo de reconocimiento integral e inclusivo que trasciende la excelencia culinaria tradicional. La visión de la Academia busca validar y visibilizar a agentes, emprendimientos e iniciativas que dinamizan el sector, construyendo una narrativa que celebra la diversidad y el valor estratégico de la cultura gastronómica venezolana en su totalidad.
El Gran Premio Tenedor de Oro 2025 fue otorgado a Harina PAN, producto emblemático de la despensa venezolana que se ha convertido en símbolo de venezolanidad. El Premio Tenedor de Oro al Chef del Año fue entregado a Frank Parada, jefe de cocina del restaurante Dining Room en Valencia, reconocido por su trabajo creativo y vanguardista que enaltece la restauración de la cocina de la provincia venezolana. Asimismo, Daniel Verde Capobianco recibió el Premio Armando Scannone por su labor en visibilizar la importancia de disfrutar de los productos marinos de manera consciente y responsable.
En la categoría de publicaciones, Ira León recibió el Premio Tenedor de Oro a la mejor publicación del año en representación del equipo editor del libro-objeto "Una arepa hecha postal". Juan Carlos Bruzual fue galardonado con Mención Especial por "Panaderías caraqueñas. La rica herencia de los inmigrantes", una obra que destaca la contribución de los inmigrantes a la tradición gastronómica del país. Estos reconocimientos demuestran el compromiso de la Academia con la documentación y valoración de la memoria culinaria venezolana.
Adicionalmente, se entregaron menciones Tenedor de Oro a Chocolates Herencia Divina, representada por su maestro chocolatero Miguel Rodríguez; Hato Las Caretas de Camaguán, estado Guárico; Embutidos Giacomello de Industrias Alimenticias Corralito; y Miku Cerámicas, reconociendo el trabajo artesanal venezolano. Con estas distinciones, la Academia subraya que alrededor de la gastronomía se tejen historias que van más allá de un plato, sustentando la economía, la cultura y la identidad de Venezuela en su conjunto.
Fuente: El Universal — Ver nota original