Un trágico caso sacudió a Chicago cuando Christian José Rojas Barrios, un joven de 18 años, fue encontrado muerto tras una llamada alarmante recibida por su madre desde Venezuela. La noche del martes, agentes del Departamento de Policía de Chicago respondieron a una solicitud de verificación de bienestar en un apartamento ubicado en la cuadra 6800 de South Perry Avenue, alrededor de las 9 p.m. El hallazgo fue devastador: el cuerpo del adolescente yacía boca abajo en una bañera con heridas de bala en el pecho y la pierna, con las manos atadas a la espalda.
Según el informe policial, la llamada que alertó a la familia provenía de una persona desconocida ubicada en territorio venezolano. El interlocutor informó a la madre de Rojas Barrios que su hijo había sido secuestrado alrededor de las 3 p.m. del lunes cerca de una cancha de baloncesto en la cuadra 7100 de South King Drive. El mismo llamante proporcionó la dirección exacta del apartamento donde supuestamente se encontraba el joven, lo que resultó ser el lugar del crimen.
La escena del crimen reveló detalles perturbadores que sugieren un incidente premeditado. Cerca del cuerpo de Rojas Barrios se encontraron tres casquillos de 9 mm, indicando el uso de un arma de fuego de ese calibre. El joven fue declarado muerto en el lugar por las autoridades, quienes iniciaron de inmediato una investigación para esclarecer las circunstancias de su muerte y identificar a los responsables del homicidio.
Este caso une a dos naciones en una investigación que podría implicar una red criminal transnacional. La participación de alguien en Venezuela para orquestar o reportar el crimen plantea interrogantes sobre posibles conexiones delictivas internacionales. Las autoridades de Chicago continúan trabajando para determinar si el joven fue víctima de una extorsión que terminó en tragedia o si fue objetivo de una operación criminal más compleja coordinada desde el territorio venezolano.
Fuente: La Patilla — Ver nota original