Fuente de la imagen, LUIS ACOSTA / AFP via Getty Images Título del autor, Corresponsal de BBC News Mundo en ColombiaFecha de publicación 30 minutosTiempo de lectura: 7 minGustavo Petro termina su presidencia en Colombia sin dejar indiferentes. Detractores y desilusionados celebrarán este próximo viernes el fin de un mandato, el primero de izquierda en la historia moderna del país, con frecuencia caótico y confrontativo. Simpatizantes añorarán un gobierno que desde 2022 defendió y dio voz a grupos muchas veces relegados: votantes de izquierda, campesinos sin tierras, víctimas del conflicto armado y comunidades indígenas y afrocolombianas. Petro cederá el poder este 7 de agosto a un movimiento antagonista: la nueva derecha de Abelardo de la Espriella, un presidente que hizo de su cruzada retórica contra la izquierda y el petrismo un activo de campaña. En las pasadas elecciones presidenciales, el país se dividió prácticamente a la mitad entre De la Espriella (49,6% de votos) y el sucesor ideológico de Petro, el senador Iván Cepeda (48,7% de papeletas), en unos comicios vistos como un plebiscito a la gestión petrista. Muchos creen que la antipatía a Petro llevó a un histórico apoyo a De la Espriella, el presidente más votado. Otros señalan que el apoyo al presidente está detrás de que Cepeda, pese a la derrota, lograra el mejor resultado histórico de una izquierda que tendrá ahora mucha fuerza para hacer oposición. Guste más o menos a simpatizantes o detractores, el mandato de Petro rompió moldes y deja legados en herencia. Petro y el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) están en las antípodas ideológicas. Final de Más leídas El primero es un líder de izquierdas que apostó por ampliar el rol estatal en la economía colombiana y tender la mano a los grupos armados para lograr por fin la paz en un país marcado por la violencia. El segundo, un referente de derechas que redujo el tamaño del Estado e impuso mano dura contra el crimen. Pero a ambos les une un liderazgo fuerte, personalista, que trascendió a sus propios partidos y convirtió sus estilos en las dos corrientes más reconocibles de este siglo en Colombia: petrismo y uribismo. En la era de las redes sociales, sin embargo, Petro elevó la apuesta. Fuente de la imagen, Sebastian Barros/NurPhoto via Getty Images ImprobableEl nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico Episodios Fin de Podcast "Se comunicó de forma híperdirecta, maximizó la atención como un tuitero o youtuber. Fue el líder del momento actual de la economía de la atención", reflexiona para BBC Mundo Javier Mejía, profesor colombiano de Ciencias Políticas en la Universidad de Stanford en EE.UU. "El país estuvo cuatro años pendiente del X de Petro", añade. Con sus tuits, Petro exhortó a sus simpatizantes, criticó a la oposición, sacó pecho de logros, marcó la agenda. También descubrió ante los colombianos que una sola publicación podía crear consecuencias inimaginables. El mejor ejemplo ocurrió el 26 de enero de 2025, cuando a las 3:41 de la madrugada anunció en X que desautorizaba la entrada de un avión estadounidense que repatriaba colombianos deportados por, presuntamente, tratarlos como "delincuentes". El mensaje generó una crisis diplomática con EE.UU. y el gobierno de Donald Trump, con la amenaza de una guerra comercial que acabó aplacándose tras horas de esfuerzos de funcionarios colombianos y estadounidenses. Durante aquel domingo, empresarios, comerciantes y otros colombianos con intereses en ambos países contuvieron la respiración por la tensión que se acrecentaba ante sus ojos con cada publicación de Trump y Petro. Y esa fue solo una de varias controversias que el presidente saliente protagonizó durante su mandato. Fuente de la imagen, Jaime SALDARRIAGA / AFP via Getty Images "Provocó oposiciones y resistencias fuertes. La política se crispó y se tensó la relación entre el presidente y el Congreso. Fue una batalla de legitimidad que llevó a Petro a cierto populismo", analiza
Fuente: BBC Mundo — Ver nota original