El emprendimiento social

Entornointeligente.com / Desarrollo Las dificultades financieras del emprendimiento social se alivian en la medida de lo posible mediante recursos a mecanismos como el mecenazgo, la microfinanciación, los recursos a la obra social del movimiento cooperativo, las líneas de financiamiento de algunas entidades socialmente responsables, la participación en incubadoras o incubadoras de empresas sociales, o algunas líneas públicas de financiación en condiciones menos restrictivas de lo habitual. A menudo, el impulso inicial de todo esto recae en emprendedores sociales específicos, que son personas que conocen en profundidad las necesidades de algunos sectores sociales con dificultades estructurales, son capaces de organizar una comunidad de potenciales beneficiarios y desarrolladores del proyecto social, y son fuertemente Motivado hacia el cambio social (ya sea por diferentes razones psicológicas, ideológicas, religiosas, generacionales, desarrollo personal). Las potencialidades actuales y futuras del emprendimiento social han llevado a la Unión Europea a proponer una estrategia para su promoción, que contiene como principales elementos: Incrementar la visibilidad y el reconocimiento de las empresas de economía social en un sentido amplio (difundiendo su impacto social; poniendo en práctica una estrategia de comunicación sobre el emprendimiento social a nivel de la UE; desarrollando redes internacionales en el sector; e incorporando el emprendimiento social en todas las políticas, programas y prácticas de las administraciones públicas). El desarrollo de un entorno económico europeo que permita a la economía social y sus empresas acceder a la financiación (en particular para favorecer la formación de su capital humano; para facilitar la financiación de sus infraestructuras; y para el desarrollo de incubadoras o aceleradoras especializadas en economía social. compañías). El establecimiento de estándares legales y regulatorios que promuevan la creación y desarrollo de empresas que operan en este sector (por ejemplo, a través de consideraciones sociales adecuadas en la contratación pública). Aproximaciones teóricas a la empresa social. Los desarrollos teóricos sobre el concepto de empresa social comenzaron a desarrollarse a ambos lados del Atlántico a mediados de la década del 90 del siglo XX y han dado lugar a una diversidad de enfoques que, ofreciendo coincidencias significativas, también presentan una notable diversidad conceptual que hace un difícil delimitación de la empresa social compartida por tales enfoques. Un análisis comparativo detallado del enfoque continental europeo y los dos principales enfoques norteamericanos se puede encontrar en los trabajos de Defourny y Nyssens (2012) y de Monzón y Herrero (2016). El enfoque europeo continental EMES. La red europea de investigación EMES establece nueve criterios para identificar la empresa social agrupados en tres bloques, a saber, la dimensión económica y empresarial, la dimensión social y la dimensión participativa. De esta manera, se facilitan dos objetivos: el primero, reconocer fácilmente la empresa social como parte integral de la economía social, y el segundo objetivo, facilitar una perspectiva comparativa con los enfoques norteamericanos de la empresa social. Los tres indicadores de la dimensión económica y empresarial configuran a la empresa social como productora de mercado, por utilizar la terminología de los Sistemas de Contabilidad Nacional, y permiten diferenciar la empresa social de las entidades del Tercer Sector de Acción Social, cuya principal fuente de recursos no proviene del mercado. Una actividad continua de producción de bienes y servicios, un nivel de riesgo económico significativo y una cantidad mínima de trabajo remunerado, son los tres indicadores que permiten diferenciar a las empresas sociales de las entidades de acción social, que los Sistemas de Contabilidad Nacional clasifican como sector institucional. Instituciones lucrativas al servicio de los hogares (ISFLSH). En cuanto a los indicadores de la dimensión social, se destaca el objetivo explícito de beneficiar a la comunidad, así como el hecho de que los emprendimientos sociales son consecuencia de dinámicas colectivas, que involucran a grupos de personas. El tercer indicador de esta dimensión social tiene que ver con la rentabilidad, ya que, aunque de forma limitada, se permite la distribución de excedentes, como es el caso de muchas cooperativas. La tercera dimensión, vinculada a las demandas de una gobernanza participativa de las empresas sociales, es probablemente una de las diferencias más significativas en el enfoque EMES y los enfoques norteamericanos. Los tres indicadores de esta tercera dimensión enfatizan la autonomía de gestión y gobierno del conjunto de personas que crean y desarrollan el proyecto empresarial, tanto en relación con los poderes públicos como en relación con otras entidades privadas. Y, expresamente, señalan la importancia de que los procesos de toma de decisiones sean democráticos y participativos, no vinculados a la propiedad del capital. Esta triple dimensión de empresa social en el enfoque EMES configura a las empresas sociales como parte integrante del amplio conjunto de agentes que conforman la economía social y que, como se verá más adelante, conforma el concepto de empresa social que ha prevalecido en los documentos. de las instituciones de la Unión Europea. Conclusión. Finalmente, el GECES (Grupo de Expertos de la Comisión de Emprendimiento Social) en su Informe General publicado en octubre de 2016 subraya las raíces europeas de la empresa social basada en el concepto de economía social, reiterando que “a pesar de su gran variedad, las empresas sociales comparten en al menos cuatro rasgos comunes: objetivos sociales, comportamiento empresarial, gobernabilidad democrática y / o participativa y reinversión de utilidades “.

LINK ORIGINAL: Globedia Venezuela

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