Revive expectativa por fallo de la Corte que declare inconstitucional la actual integración del Consejo

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Entornointeligente.com / Todo mientras todavía siguen los estertores que dejó la elección de Rosatti. “El ritual de la derrota”, lo definieron con malicia en el cuarto piso del Palacio de Tribunales, sobre todo luego de que se conociera el viernes la carta que hizo pública Ricardo Lorenzetti, impugnando el modo (y las mayorías) que tuvo la nominación del próximo presidente y de su vice. Algo similar había ocurrido en 2018, cuando Carlos Rosenkrantz fue electo titular de la Corte y se puso un fin de manera abrupta a los 11 años de presidencia de Lorenzetti. Dentro de Talcahuano 550 lo viven como un “déjà vu” y lo despojan de dramatismo. Como anticipó Ámbito, las fisuras que provocó el recambio de autoridades están lejos de constituir una fractura definitiva o una crisis de larga duración, con efecto institucional. La dinámica de la Corte colegiada impide desplantes duraderos. Las personalidades de los cinco ministros hacen el resto. Rosatti tiene 10 años por delante, Rosenkrantz 13, y Lorenzetti 9. Los tres son conscientes que las rencillas pueden ser comidilla para los medios o para la sobre interpretación de los analistas. Pero no funcionan en la lógica que tiene el Palacio. La niebla que circula en el exterior ante las internas se disipa cuando se ven cara a cara (aunque sea por Zoom) y saben todo el tiempo que les queda por delante. Desde varias vocalías coinciden en que cuando se aplaquen los chispazos volverán a encontrar coincidencias en los votos, que es lo que importa en términos de productividad. ¿Qué tan rápido regresará la “mayoría peronista”? Con el correr de las semanas se probará. Basta ver la agenda de casos que tienen por delante.

Informate más Claves y tensiones de una nueva etapa en la Corte Suprema de Justicia Hasta el 30 de septiembre habrá un respeto a rajatabla del mandato de Rosenkrantz. Más que por imagen para desairar los sistemáticos mensajes de algunos pocos integrantes de Comodoro Py que vaticinaron una entrega “anticipada” del poder durante toda su presidencia. No ocurrió. A partir de octubre, Rosatti le agregará su propio sello de hiperactividad y pondrá como eje su vocación para retomar el diálogo interpoderes (con el Ejecutivo –diezmado y espasmódico desde el comienzo del mandato de Alberto Fernández- y también con el Legislativo). Cuando fue Ministro de Justicia de Néstor Kirchner acudía a la Corte semanalmente pero desde el otro lado del mostrador. La profundización del “modelo colegiado” ya fue resaltada por este diario como el mensaje saliente de la elección de Rosatti, en sí misma. Fue su impulsor. Desde el jueves pasado hubo un torbellino de llamados de felicitación desde el ámbito político (de amplio espectro y a primera nivel) y sobre todo del judicial, incluyendo el 90% de los integrantes del principado de Retiro, pero también de magistrados del interior del país. La generación de mecanismos de diálogos horizontales es un segundo punto en la hoja de ruta de Rosatti. Hubo decenas de pedidos de encuentros y reuniones que atenderán a partir de octubre.

Una continuidad del legado de Rosenkrantz sumado a la propia impronta del juez santafesino, es la promesa. Rosatti fue secretario general de la gobernación, fue procurador y ministro. Es decir que tiene experiencia de gestión. Lo comentó ante los asistentes cuando se cumplieron 25 años de la reforma constitucional que lo tuvo como convencional junto a Juan Carlos Maqueda: “el trabajo más difícil de mi vida y el que más me gustó fue ser intendente”. Ya era juez de la Corte. Para la anécdota quedarán las versiones superpuestas sobre lo que iba a ocurrir y no ocurrió o sobre las especulaciones que se tejieron hasta la firma de la acordada que lo catapultó a la presidencia. Ofertas que nunca se escucharon, vaticinios incorrectos de operadores supuestamente bien informados y regueros de tinta. Se probó la existencia de una “mayoría administrativa” que, para algunos, podría haber sido impensada hace algunos meses.

Consejo La demanda había sido impulsada por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires cuando la entonces senadora Cristina de Kirchner impulsó una ley que modificó la composición del Consejo de 20 a 13 miembros con la actual distribución de sillas. La Cámara Contencioso Administrativo Federal la despidió de la presidencia tachándola de inconstitucional. Uno de los últimos actos de gobierno durante el kirchnerismo fue apelar a la Corte. Durante el macrismo, Marcos Peña pidió poner en pausa la definición, cuando logró aceitar una mayoría propia para hacer y deshacer con cierta comodidad. Hubo dictamen del Procurador y el tema se enfrió. De reojo la política miraba y amagaba con proponer un proyecto de ley superador. Seis años después todo sigue igual. Sin embargo, en el Consejo vislumbran una definición que ahora, además, podría retomar el modelo de 20, con Rosatti sentado en la cabecera como presidente también del Consejo, como marcaba la ley hasta 2006.

El retorno al viejo formato sumaría además un académico, dos abogados, un juez y dos representantes del Congreso. Lo particular es que si en noviembre los números son esquivos al oficialismo, se reconfiguran las mayorías y podría poner en juego también alguna silla del formato actual. En el de 20, la mayoría de cada Cámara tiene dos, y la primera y segunda minoría uno cada uno. Interesante por cómo reparte ante las necesidades cruzadas. El canje de su momento había sido que la política tenga más peso a cambio de levantar la exclusión para que los jueces integren las comisiones de Selección y Acusación. Nadie lo aventura tampoco pero ¿Cómo quedaría la administración de los fondos para el Poder Judicial que hoy administra el Consejo con una presidencia de ese órgano también en cabeza de la Corte?

Pero sin precisión acerca de cuándo la Corte lo pondrá nuevamente en agenda los escenarios sobre la solución se bifurcan: un regreso sin cortapisas fulminando la actual composición por inconstitucional o un “hándicap” para que el Congreso resuelva el problema con una nueva ley y con modelos de 16 ó 17 miembros que han recibido algún grado de aprobación en cuanto a equilibrios. Lo segundo sería menos traumático.

Sin precedente Hubo un fallo que pasó desapercibido en pleno recambio supremo. La Cámara Federal con una integración especial -con Eduardo Farah y los camaristas del fuero penal económico Juan Carlos Bonzón y Carolina Robiglio- pulverizó una causa que estaba dirigida contra el exAFIP Ricardo Echegaray y el extitular de la DGI Rubén Toninelli. La cuestión estaba concatenada con una serie de causas abiertas ligadas a Lázaro Báez y su s upuesto delito precedente de evasión impositiva en Bahía Blanca . No solo revirtieron todo lo resuelto con anterioridad, sino que las enviaron al archivo, conjugando esta decisión con la de la propia Cámara Federal de Bahía Blanca que había hecho un crudo resumen acerca de las maniobras dentro de la propia AFIP para sostener este tipo de causas, con la participación –casi ineludible- de Jaime Mecikovsky, un hombre central detrás de cada una de las acciones que se orquestaron a través del organismo recaudador contra su propio personal, y que se ramifica a todos los expedientes que supuestamente contaban con un sustento técnico para avanzar en las denuncias contra los K. En los hechos, los camaristas dispusieron que Echegaray y Toninelli deben quedar sobreseídos en la causa en la que se los investigó por supuesto encubrimiento a Báez en una causa conexa a la conocida como “ruta del dinero”. Allí Báez fue condenado por lavado y en dos líneas (literal) el tribunal que lo condenó dejó abierta la puerta para que pudiera llegar de “corrupción estatal” o de evasión. De alguna forma, ese eslabón fue desprendido de la cadena. Lo que deja solamente a la luz la causa “Vialidad”, cuya performance no estimula a la acusación.

LINK ORIGINAL: Ambito

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