¿No lográs bajar de peso? ¿Y si las culpables son tus bacterias intestinales?

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Entornointeligente.com / La historia del manejo y regulación del sobrepeso se ha centrado casi exclusivamente en un cálculo simple y reduccionista, donde la mirada estaba puesta en el balance entre las calorías ingeridas y el gasto de energía.

Informate más Diez vinos rosados para disfrutar en primavera Ya es sabido que abordar la situación desde ese lugar solamente, deja por fuera una enorme cantidad de aristas igualmente relevantes como la calidad de los alimentos ingeridos, más allá de las calorías que aportan y la eficiencia metabólica individual que a menudo varía enormemente, dando lugar a cada persona a una propensión diferente al exceso de peso.

Obesidad.jpg En la Argentina 7 de cada 10 personas presentan exceso de peso.

Andina Los factores genéticos, ambientales, conductuales y psicosociales desempeñan un papel fundamental en la posibilidad de desarrollar sobrepeso y obesidad.

Una gran cantidad de investigaciones se han centrado en la búsqueda de las causas genéticas de la obesidad y aunque las diferencias genéticas tienen una importancia indudable, podemos decir que el ascenso drástico y sostenido de la elevación mundial de las cifras de obesidad en las últimas décadas no puede atribuirse solamente a nuestros genes.

Desde hace pocos años sabemos que los microorganismos que habitan en nuestro intestino , ecosistema conocido con el nombre de microbiota intestinal, ha sido identificada como uno de los componentes ambientales que se relaciona con esta condición.

Cada vez son más las investigaciones científicas disponibles sobre esta comunidad de microorganismos intestinales y seguir estudiándola seguramente nos permitirá conocer su potencial como medio terapéutico para tratar el exceso de peso, entre otras condiciones.

Para entenderlo mejor, la microbiota intestinal, es una pieza clave que conecta genes, medio ambiente y sistema inmunológico, todos factores implicados en esta enfermedad.

Numerosos estudios ya evidencian cambios profundos de la composición y función metabólica de la microbiota intestinal de personas con obesidad.

Son varias las teorías y postulaciones que relacionan lo que sucede en el intestino con el peso corporal, te acerco 4 de ellas :

Las dietas ricas en grasas saturadas presentes en carnes, embutidos, productos industrializados, manteca, entre otros, a través de la acción de las bacterias intestinales favorecen respuestas inflamatorias y el almacenamiento de tejido adiposo contribuyendo al aumento de peso. Una mayor proporción de un tipo de bacterias llamadas Firmicutes con respecto a los Bacteroidetes y asociada a su vez con nuestra dieta habitual moderna (repleta de ultraprocesados, pocas frutas, verduras, cereales de grano enero y legumbres), podría favorecer la obtención de más energía de los alimentos. Es decir que con igual ingesta calórica, aquellas personas con aumento de estos bichitos en el intestino estarían obteniendo más calorías de los alimentos. Los Firmicutes son necesarios para absorber las grasas pero las dietas altas en grasas de mala calidad hacen que tengas más de estas bacterias, lo que podría llevarte a un aumento de peso. Estos microorganismos también crecen con la presencia de azúcares, por eso es muy importante evitar el consumo excesivo de azúcar de mesa, harinas refinadas y alimentos procesados que los contengan. La gran noticia es que esto es algo que podemos modificar con nuestros hábitos y a medida que las personas que sufren obesidad pierden peso, la proporción de Firmicutes llega a aproximarse más a la de las personas delgadas. Cambios en los receptores en el cerebro que regulan el apetito y hormonas intestinales que envían señales desde el intestino al cerebro a través del nervio vago. De esta manera los microbios pueden provocar diferente efectos como el aumento de la producción de leptina o la disminución de la producción de grelina, hormonas cuya función principal es el control del peso corporal a través de la regulación del apetito. El número de diferentes especies bacterianas que tenemos en el intestino es un indicador de salud y también puede relacionarse con el peso. Una microbiota poco diversa se asocia al sobrepeso, obesidad, diabetes, entre otras. Las personas “sanas” así como las personas delgadas suelen tener mayor diversidad de microorganismos. Todos estos aspectos abren muchos interrogantes y aún se desconoce si las desviaciones en la composición de la microbiota intestinal, asociadas a la obesidad, son causa o una consecuencia del sobrepeso.

MICROBIOTA 1.jpg Aún se desconoce si las desviaciones en la composición de la microbiota intestinal, asociadas a la obesidad, son causa o una consecuencia del sobrepeso.

Aunque la causa principal de la obesidad es la ingesta calórica excesiva en comparación con el gasto energético agravado por el aumento de las cifras de sedentarismo, las diferencias en la ecología microbiana intestinal puede ser un factor muy importante que predispone al aumento de peso.

En el presente y futuro cercano, manipular la composición de nuestros bichitos en el intestino, será probablemente uno de los ejes fundamentales de la nutrición personalizada orientada a la prevención y al control del peso.

Aún es necesario intensificar las investigaciones para poder contar con mayor cantidad y calidad de datos relevados de la composición de la microbiota intestinal de personas con sobrepeso y obesidad de diferentes razas, géneros y localizaciones geográficas.

Contar con esta información será necesario y sumamente valioso para poder establecer qué condiciones reúne una microbiota saludable y un vínculo entre la composición bacteriana y la epidemia mundial de obesidad.

¿Cómo podés mejorar la composición de tu microbiota y promover una nueva vía para la prevención de la obesidad?

Tener una dieta de calidad, muy variada, incorporando a diario alimentos con una adecuada cantidad de fibra. Evitar el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, elegir una mayor proporción de alimentos que vienen en su empaque original como frutas y verduras. Evitar los azúcares simples y los alimentos a base de harinas refinadas, azúcar de mesa y productos que los contienen. Aumentar el consumo de legumbres como lentejas, garbanzos, porotos, habas, arvejas. Comer más seguido alimentos con polifenoles como los frutos rojos, uvas, vegetales y frutas y verduras de colores intensos. Sumar mucho color verde como verduras de hoja, espinaca, brócoli, acelga. Comer banana verde, cebolla, puerro, espárragos, alcauciles, ajo, cereales integrales como avena, quinoa, arroz integral, entre otros. Lic. en Nutrición, coach de salud certificada, especialista en cambio de hábitos y microbiota intestinal.

LINK ORIGINAL: Ambito

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