Juan Pablo Escobar: “Entre la genialidad y la locura hay una línea muy delgada”

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Entornointeligente.com / Textos Daniel Alejandro

El reloj marca las diez y al otro lado de la puerta aguarda un hombre corpulento que a sus espaldas carga la historia de un apellido tan polémico como desafiante. Juan Pablo Escobar, hijo de uno de los más grandes narcotraficantes colombianos y máximo líder del Cartel de Medellín, me recibe con la inquietud de saber que en este encuentro hablaremos de todo. Sobre la mesa están dos grandes testimonios de la vida junto a su progenitor: Pablo Escobar, mi padre (2014) y Pablo Escobar In Fraganti (2016), que son el puntapié definitivo para comenzar un ida y vuelta más que interesante. Su mirada encierra una mezcla de misterio y seducción, quizás la misma con que su padre logró consagrarse como uno de los personajes más cuestionados de los últimos tiempos.

 

Por un instante olvida su condición de hijo. ¿Cómo explica a las nuevas generaciones quién fue Pablo Escobar? Hoy en día, creo que es un producto mediático y una construcción de los medios de comunicación que han creado una especie de gángster mafioso rodeado de glamour, que no coincide con quien realmente fue.

 

¿Por qué cree que se lo presenta así? Considero que, erradamente, las grandes producciones piensan que la mejor manera de vender a Pablo Escobar es de esa forma, sin entender que es un producto que se vende por sí mismo, por su violencia y su capacidad de desafiar a la democracia, a América Latina y a Estados Unidos. Su historia tiene tanto condimento que no se necesita nada más. Algunos dicen que estaba loco, y yo digo que entre la genialidad y la locura hay una línea muy delgada.

 

El Patrón del Mal y Narcos fueron producciones muy criticadas por usted. ¿Por qué? Para mí ambos productos insultan la historia de todo un país y no sólo al personaje que fue mi padre. Sin dudas, tergiversan una gran cantidad de hechos históricos que fácilmente pueden verificarse, y de esa manera se insulta a las víctimas y a la población dejando lecciones de vida que no fueron las que en mi rol de hijo aprendí a su lado.

 

Sobre la mesa se encuentran sus dos libros. Si no existieran estas publicaciones, ¿a dónde deberíamos recurrir para conocer la verdadera historia? No existe tal posibilidad porque lo que se dice en las biografías no autorizadas de Pablo Escobar fue escrito por personas que en verdad no lo conocieron tanto como yo. De hecho, los autores de los libros más exitosos no lo vieron ni una sola vez. Por ejemplo, el creador de La parábola de Pablo , Alonso Salazar, nunca tomó un café con él, aunque sí entrevistó a gente vinculada a su entorno. Puedo asegurar que ante la misma pregunta y frente a los mismos personajes, las respuestas hubieran sido muy diferentes porque yo soy su hijo y confían en mí.

 

Sin embargo, hay muchas obras publicadas de quienes sí lo conocieron en la intimidad, como sus hermanos. Así es, pero el libro del hermano está muy amañado a los intereses estadounidenses. Se escribió exclusivamente para derrocar el gobierno de Fujimori y, por tanto, no tiene la seriedad ni la profundidad con la que debió tratarse la historia de mi padre. Fue realizado con fines políticos y no para informar a la sociedad sobre quién fue Escobar. Tampoco tuvo relevancia la publicación de su hermana, ya que ni siquiera dio a conocerse la edición real avalada por ella.

 

¿Escobar hubiese existido sin los gobiernos de Colombia de aquel entonces? Mi padre no hubiese llegado ni a la mitad de lo que fue si no hubiese sido por la CIA y las agencias antidrogas estadounidenses. Como revelo en mi segundo libro, es claro que Escobar trabajaba para ambas organizaciones, en parte para financiar la lucha anticomunista en Centroamérica. Pero esta historia nunca la van a ver en ninguna serie televisiva.

 

¿Alguna vez imaginó a Pablo Escobar como presidente de Colombia? Absolutamente. Un día él le dijo a mi madre que comenzara a prepararse para ser la próxima primera dama. Creo que mi papá se habría destacado en esa labor por el simple hecho de que no tenía por qué robar. Lo tenía todo y de pronto podía ayudar a los más necesitados. Está demostrado que sacaba dinero de su bolsillo para hacerlo, ¿por qué no lo haría a través del Estado?

 

¿Realmente lo hacía por el pueblo o quizás buscaba aliados? Para nada, con lo que él construía una casa podría haber comprado cincuenta almas. Cada vez que iba a involucrarse en el narcotráfico, les decía a sus amigos: “¿Con cuántas casas me vas a ayudar antes de hacer este negocio?”.

 

¿Era un hombre de izquierda? Hay una entrevista inédita sobre mi padre en la que le hacen esta misma pregunta y él responde que no es ni de izquierda ni de derecha. Supo ser un hombre que apoyaba las buenas ideas sin importar de dónde vinieran, no le gustaba que lo catalogaran políticamente. De todos modos, sus comportamientos siempre evidenciaban una influencia marxista y leninista.

 

¿En su vida tuvo algún complejo? La altura. Tenía zapatos con un tacón oculto para verse más alto, y es curioso que el tipo de personajes como mi padre fueron muy bajitos. El propio Hitler, sin ir más lejos. Supongo querrían compensar su falta de altura con todos los desastres que provocaron.

 

Usted se convierte en periodista y tiene enfrente a Pablo Escobar. ¿Qué le preguntaría? Me cuesta mucho ponerme en ese rol porque crecí en un entorno de “no preguntes”. Así me entrenaron y no creo que haya sido un error sino más bien un acierto por el tipo de vida que llevábamos. Éramos una familia que dependía de un mafioso y para sobrevivir necesitábamos no preguntar.

 

¿Alguna vez lo vio llorar? Sí, una sola vez cuando estábamos próximos a someternos a la “protección” que nos brindaría el Estado colombiano. En ese momento, estábamos junto a mi papá viviendo el último año de su vida, y éramos los únicos porque el resto del cuartel lo había abandonado absolutamente. Lo único que le quedaba era su familia y en el instante de la despedida pudo ver que se quedaría muy solo. Fue ahí cuando lo vi llorar, triste y acongojado, aunque nunca derrotado. Me dieron ganas de llorar también, pero tenía que darle ánimo a toda mi familia ya que tuve que ocupar la labor de mi padre.

 

¿Escobar sabía que su destino era la muerte? Sí, lo comentábamos todos los días porque era una realidad cotidiana. De pronto, muchas familias lo viven como un tema tabú, pero nosotros enterramos a miles de familiares, amigos y conocidos que mi padre envió a asesinar. Entonces la muerte creció conmigo y desde siempre lo tuve asumido. Además, delante de su familia dejaba en claro que en algún momento se suicidaría porque “nunca lo atraparían en vida”. Solíamos hablar tan abiertamente de suicidio que incluso llegó a explicarnos dónde se pegaría el tiro para que realmente sea efectivo.

 

De todas las muertes que rodearon a su padre, ¿cuál fue la más difícil de superar para él? La de Gustavo, su socio y su primo. Él significó una gran amistad y un compinche de vida para mi padre.

 

Si tuviera la posibilidad de volver a vivir la misma historia junto a él, ¿qué haría? Lo extraño todos los días y sin dudas volvería a elegirlo como padre con la vida que me toque atravesar. No reniego de nuestra historia juntos porque fue una gran experiencia ser su hijo y tuve el privilegio de recibir mucho afecto y amor, además de la educación y de los valores que me inculcó más allá de que siempre supe que fuera de casa no los ponía en práctica.

 

¿Cuál fue el mejor regalo que le hizo? A nivel personal, su amor y sus buenos consejos. Pero también recuerdo un alucinante Ferrari Crista Rosa que como no lo pude manejar me duró dos días.

 

¿Es cierto que no guarda nada de su patrimonio económico? Ya me investigaron por ese asunto e incluso me rastrearon. Pude explicar más de quince años de vida en Argentina con un peritaje a favor, y siempre me manejé con total transparencia en las cuestiones económicas porque sabía que estábamos expuestos a la acusación.

 

Hace poco hizo fecha del nacimiento y de la muerte de Escobar. ¿Qué sintió luego de tantos años? En una búsqueda de información que hice sobre él, recuperé un video donde se lo veía regalándome una bicicleta en mi quinto cumpleaños. Ese es el recuerdo que tengo y el padre que conocí: un ser amoroso que se ocupaba de mí y de mi familia sin estar rodeado de armas.

 

Si el día de mañana su hijo le preguntara acerca de su abuelo, ¿le contaría toda la verdad? Absolutamente. Sus tareas para el hogar serán leer mis dos libros y ver el documental que hice sobre mi padre. A mi hijo le contaré todo, porque él ya aprendió a amar a su abuelo y eso es lo que más me importa. Por supuesto, le recordaré que aquella historia no es digna de ser repetida nunca más.

 

¿En ningún momento de su vida quiso ser Pablo Escobar? Claro que sí, el día que amenacé a mi país y dije que yo solo me encargaría de aniquilar a todos, el mismo día en que muere mi padre. Por ese instante quise ser él, pero al reflexionarlo rápidamente pude darme cuenta de que no era eso lo que quería para mi familia.

 

Biografía Nació un 24 de febrero de 1977 en Medellín, Colombia. Hijo de Victoria Henao Vallejo y Pablo Escobar. Es arquitecto, diseñador industrial, conferencista y escritor. Realizó el documental Pecados de mi padre y editó los libros Pablo Escobar, mi padre y Pablo Escobar In Fraganti, dos bestsellers internacionales traducidos a más de 15 idiomas.

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