Rusia y los rusófilos

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Entornointeligente.com / La Rusia de Putin sigue esforzándose por ser la primera potencia mundial.

Esta ambición la lleva en los genes, porque se trata de una  vocación que viene de los zares y entiende, geopolíticamente, que sus espacios naturales de dominio están hacia el este.  Y, por supuesto, supone que los demás deben calársela.

Los comunistas le dejaron a la Federación de Rusia dos herencias imposibles de ocultar: una, las armas nucleares, una importante tradición militar, y una competitiva industria bélica, además de la experiencia de sojuzgar por la fuerza a otros pueblos. La otra, las mafias tan extraordinariamente organizadas que tienen en el antiguo agente de la KGB, a un líder aparentemente insustituible.  Sin embargo, esta Rusia que se quedó naturalmente con la mejor tajada de la antigua Unión Soviética, no  encuentra un equivalente económico a su condición de superpotencia militar. Y para ganar influencia y mercados,  pensamos que es un formidable factor de perturbación mundial que, sin las posibilidades chinas de expansión económica y financiera, sólo aspira a extender hacia el este, como en los tiempos que dominaba el PCUS, saliendo victoria de la II Guerra Mundial y el consiguiente reparto del mundo.

El régimen venezolano depende en buena medida de los rusos a los que Padrino López les ha entregado el alma. Pareciera que no supieran que Putin no está en condiciones de iniciar y sostener una guerra transcontinental, como si lo hace Estados Unidos, porque esto de enviar tropas y armas a Venezuela le es demasiado costoso y tampoco es que Nicolás Maduro es un inspirado y decisivo líder en la arena mundial. Son bravuconadas, pero los rusófilos del patio aplaudieron a rabiar esa ocurrencia de Putin, esa tremendura imposible de material. Él echa broma y bastante en este lado del mundo, pero está muy claro de sus intereses prioritarios. 

 

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