Como O’Neill: hijos que terminaron en la vereda opuesta a la de sus padres

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El apellido O’Neill estuvo en la agenda deportiva durante toda esta semana. ¿Por qué? Un hijo (y también un primo) de Fabián , totalmente vinculado a Nacional , está jugando en las Divisiones Formativas de Peñarol  y sueña con llegar a Primera.

Favio O’Neill tiene 18 años y juega como volante. “Mi hijo juega en Peñarol y a mí me lo dio todo Nacional, pero uno respeta. ¿Si le hace un gol a Nacional? Y bueno, qué va a ser…”, comentó ayer el Mago en declaraciones a “La oral deportiva” (radio Universal).

El mediocampista es también sobrino de Ronald y Julio Ramírez, ex futbolistas. “Más allá de los colores, a mi viejo gracias a Dios lo respetan mucho. Yo estuve muchos años en Fénix, me fui para España, pero allá no podía jugar por un año y decidí venir para Uruguay, para estar más tranquilo con mi familia. A través de mis agentes, los hermanos Melgarejo que trabajan en conjunto con el Chino Lasalvia, me hablaron de la chance de estar en Peñarol y no dudé. Enseguida dije que sí y me puse a entrenar”, contó al sitio partidario Padre y Decano.

Fabián O’Neill. Foto: archivo El País. Fabián, exquisito futbolista que despertó incluso la admiración de Zinedine Zidane, surgió en Nacional y estuvo en Primera División entre 1992 y 1995. Regresó en 2003 tras siete temporadas en Italia (Cagliari, Juventus y Perugia) y se retiró en 2003 en el club que lo vio nacer. Favio, ahora, se apronta para tener su chance en el primer equipo del tradicional rival.

Claro que no es la primera vez que sucede esto: hijos que van a la vereda opuesta donde estuvieron sus padres.

Unos de los casos más resonados ocurrió con los Montero . Julio jugó en Nacional entre 1966 y 1973 y desde 1976 a 1978. Ganó seis Uruguayos, dos Libertadores, una Interamericana y una Intercontinental, escribiendo gran parte de las páginas más gloriosas de Nacional.

Rodolfo Rodríguez, Giménez, Montero Castillo, Machado, Moller, Piazza, Ruben Morales, Carrasco, Mamelli. Caillava y Bica. Foto: archivo El País Su hijo Paolo , en tanto, eligió el camino opuesto. Realizó las juveniles en el aurinegro, jugó en Primera entre 1990 y 1991 y retornó en la temporada 2006/2007. En el medio se consolidó en la Juventus (de 1996 a 2005), donde es ídolo, y como capitán de la selección uruguaya.

Paolo Montero como jugador de Peñarol. Foto: archivo El País Más cerca en el tiempo, en 2018 se dio la llegada a Peñarol de Agustín Canobbio y Giovanni González , hijos de Juan y Osvaldo. Fueron campeones en esa temporada y continúan en el club (el primero volvió en 2021 tras un año en Fénix).

Pablo Ceppelini, Giovanni González y Agustín Canobbio. Foto: Estefanía Leal. Este caso cuenta con la particularidad de que sus padres también llegaron juntos a Nacional, 24 años antes. Osvaldo permaneció dos años en el tricolor y Juan cuatro.

Existen otros casos, pero de hijos que jugaron en los dos grandes: Matías Aguirregaray (hijo de Óscar), Maximiliano Viera (Milton), Sebastián Sosa (Heberley) y Diego Forlán (Pablo).

Juan Antonio Gonzalez, Gustavo Mendez y Osvaldo Canobbio. Foto: archivo El País.
LINK ORIGINAL: El País

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