"Vivimos evadiéndonos" - EntornoInteligente

El Universal / Diana Peñalver iba a hacer un papel pequeño en Pelo malo, de Mariana Rondón, pero su apretada agenda como docente en la Universidad de las Artes no se lo permitió. Mas el cine estaba escrito en su destino -en el cual cree-: le llegó un buen personaje en la cinta 3 bellezas, de Carlos Caridad Montero, que la reivindica como una de las grandes actrices de este país.

3 Bellezas es su primera actuación protagónica en un largometraje, tras un pequeño papel en Hora menos , de Frank Spano, y el corto La mula muerta, de Rafael Velásquez. En la cinta de humor negro que estrena este viernes, da vida a Perla, una madre obsesionada con los concursos de belleza que será capaz de sacrificar a su propia familia (dos hijas y un hijo) para alcanzar su anhelada corona.

-Yo no me esperaba que fuera tan interesante el personaje. Cuando se constituyó la familia, se hizo la primera lectura completa, y mi primera sensación fue la de una montaña rusa. Era como arrancar y no parar. Me fascinó la relación entre el humor, la crueldad, lo conmovedor que es el personaje.

-¿Para usted de qué habla 3 Bellezas”

-De algo muy importante en Venezuela: de esa obsesión que hay con la belleza de la mujer y con la importancia de los certámenes. Y por otro lado, la proyección que hacen los padres. De alguna forma, éstos tienden a proyectarse en los hijos y eso, al ser tan obsesivo, empieza a ser deformante. Está el tema de la superficialidad alrededor de la belleza femenina, la mujer como objeto; sin ser una película que estigmatice o satanice los concursos. Lo brillante de la propuesta es que no juzga, pone allí una realidad que te hace ver y reflexionar sobre eso.

-¿Y usted cree que el venezolano quiere reflexionar o reírse?

-Ese es otro valor de la película, que lo hace con un toque de humor, que es relativo a nuestro psiquismo, y forma parte de nuestra idiosincrasia, pero sin conceder nada.

-Hay en la película una dura crítica a las sectas religiosas…

-A las tribus… Lo que busca el venezolano es aferrarse a algo que lo salve. Lo mesiánico, la necesidad de aferrarse a una ideología o un mesías, cuando lo que debemos hacer es construir algo día tras día.

-No tiene hijos en la vida real. ¿Qué buscó para conectarse con esta madre?

-Mi conexión fue directa. Aunque no tengas hijos, tienes una relación con lo maternal desde otro sitio. Mi espacio de lo que pare o engendra es la creación y la docencia. Además, tengo una memoria femenina. Recordé a mi mamá, a mis tías, a las mamás de amigas.

Toda una vida en las tablas

Diana Peñalver calcula como 30 años de trayectoria. La actriz, directora, docente e investigadora, nació en Caracas, aunque buena parte de su infancia y juventud la pasó en el oriente del país. Formó parte de la segunda promoción de la Escuela de Artes de la UCV en la mención Artes Escénicas, hizo igualmente estudios musicales en el Conservatorio Juan José Landaeta. Tras cursar algunos seminarios en el Odín Teatret, (Holstebro, Dinamarca), regresa a Venezuela y crea en 1992 la compañía Teatro La Bacante. Actualmente coordina la cátedra Grotowski en la Universidad de las Artes, donde imparte clases también.

-¿No cree que llega tarde esta oportunidad en el cine?

-A lo mejor es tarde, pero tiene que ver con las necesidades de uno como artista. Yo nunca tendí al cine o a la televisión.

-¿Cree que esto puede significar su salto a la fama?

-Ya yo tengo una trayectoria. El cine abarca más espectadores, es verdad, pero eso no es un salto a la fama.

-Si nunca tendió al cine o a la televisión, tampoco le interesaba la fama. ¿Qué piensa de ese tema?

-No me interesaba la fama como asunto, sino la creación como problema. Si no me dediqué al cine y la televisión fue porque me parece insondable el teatro. Sencillamente no había aparecido la oportunidad en el cine. Quizás si alguien me hubiese propuesto una película que me interesara, hubiese hecho cine antes.

-¿Cómo cambia esta experiencia sus perspectivas artísticas? ¿Piensa hacer más cine de ahora en adelante?

-Sí, por el medio y el lenguaje, porque es divertido, inquietante, es todo un reto. Como es otro lenguaje exige de ti otras cosas y eso te mueve.

– 3 Bellezas plantea la metáfora de una figura de poder que enfrenta a sus hijos en una competencia absurda, y todo por una ambición personal. ¿Le parece descabellada esta lectura?

-Es una lectura factible, hay algunos que quizás la harán, pero quizás es más amplia. La pelea de los hermanos es muy antigua. Además no creo que la película esté centrada en la pelea sino en la competencia. Creo que una buena obra de arte abre lecturas para el psiquismo de un país y eso es importantísimo.

-¿Siente que la película está despolitizada?

-No. En el arte que quiere tocar fondo, siempre hay algo político, eso sí, no creo que sea politiquera.

-¿Cree que es una cinta solo para venezolanos?

-Es bastante local en algunos espacios, pero es más universal.

-¿Y en esa parte local, no cree que presenta a una sociedad de locos?

-Quizás. Tú me preguntabas si el venezolano quiere reflexionar, y yo pienso que no, al menos no con la hondura que necesitamos. La reflexión está más asociada con el afuera, con el líder, con la política, pero no con nuestra relación cotidiana con el entorno, con nosotros mismos. Si el venezolano se viera más en el arte que produce podría ver más su sombra, porque vivimos evadiéndonos.

@argomezc

Con Información de El Universal