VENEZUELA: Tiempos de cólera - EntornoInteligente

El Sol de Margarita / 23 Dic, 2017 | En esta guerra económica, como en todo conflicto que se respete, tiene que haber una tregua en Navidad, a ver si me dejan comer mi hallaca tranquilo; y no estoy hablando de un día de parada de acuerdo al número de cédula ni un pico y placa de acuerdo al serial del vehículo, más bien me refiero a la necesidad de poner la plata donde tiene que estar, la comida donde debe ir y las medicinas donde se puedan necesitar, de maneras que desde el 24 hasta el 31 no se le prive de nada a ninguno.

Tampoco soy tan creído para estar aspirando un aguinaldo aunque sea poquito como aquellos que pedía Francisco Pacheco, porque eso era cuando Coveñas era Coveñas y sabemos que la masa no está para bollos, pero sí que me permitan echarme mis tragos, comerme mi cena y tirar mis cohetes, como lo he hecho siempre y como es normal que suceda. Yo no quiero saber quién tiene la razón, si los que atacan para que caiga el gobierno o los que contraatacan para que no lo tumben, lo que sí sé es que en el medio de la oscurana el que está brincando soy yo.

Cuando uno jugaba muchachadas y se veía con pocas oportunidades de triunfo, se le venía la ocurrencia y en medio de la contienda pedía un “tai”, que era la mejor traducción que le encontrábamos al time de los gringos y que no buscaba otra cosa que tomarse un respiro para poder continuar la lucha, o en el peor de los casos, cuando ya no había esperanzas ni siquiera de un empate, nos embolsillábamos el macho y gritábamos “¡me rindo!”, para terminar el juego al menos de forma honorable.

Ya de grandes descubrimos que ese descanso estratégico que solicitaba alguno de los bandos era también una maniobra aceptada como válida no solo en los juegos profesionales sino también en las guerras internacionales, donde, de común acuerdo, se pide una tregua bien sea para reagruparse cada quien por su lado o para juntarse a discutir algunas reglas no respetadas por este o aquel, incluso en alguna batalla se pide un alto al fuego para que cada quien recoja sus muertos o socorra a sus heridos.

Así que, llámenlo como quieran, sea Tai, Tregua, Alto al fuego o Pichirilo pero denme un reposo, amiguitos, porque ya el cántaro se me rompió sin ir al río, y necesito recuperarme estos días, quién quita que nos quede gustando la cosa y decidamos en enero seguir en paz y posponer la guerra para febrero y después nos pase como a la flor del trabajo y seamos felices para siempre.

VENEZUELA: Tiempos de cólera

Con Información de El Sol de Margarita

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