VENEZUELA: Guerra por la coca en el sur de Colombia ensombrece la paz - EntornoInteligente

Panorama / BOGOTÁ, 18 Oct 2017 (AFP) – José Cortés sabía que lo querían asesinar. Había sido declarado "enemigo de la coca". El miércoles, cuando iba en motocicleta, fue baleado en una zona del suroeste de Colombia donde días antes mataron a seis campesinos cocaleros, según autoridades y líderes sociales amenazados.

  Cortés, un dirigente negro de 38 años, vivía con su compañera en Alto Mira, una zona rural del municipio de Tumaco, fronterizo con Ecuador y donde se concentra la mayor cantidad de narcocultivos en Colombia, el principal exportador mundial de cocaína.

  "José fue asesinado a tiros, iba en su moto hacia su casa. Lo interceptaron y lo mataron", relata a la AFP Célimo Cortés, de la red de consejos comunitarios del Pacífico Sur, Recompas.

  Lo que nos dicen los pobladores -agrega- "es que desde el domingo cuatro personas armadas habían estado circulando en la zona".

  Pese a las amenazas, Cortés no tenía guardaespaldas y había sido declarado "enemigo de la coca" por los grupos que se oponen a la eliminación de los plantíos ilegales, según el portavoz de Recompas.

  El dirigente comunal, que para su protección había recibido del Estado un chaleco antibalas y un celular, es la víctima más reciente de una ola de ataques contra activistas sociales.

  Desde enero de 2016 han sido asesinados 193 representantes comunitarios y defensores de derechos humanos, según el balance que hasta finales de septiembre llevaba la Defensoría del Pueblo (Ombudsman).

  "Se encuentra una correlación entre la presencia de cultivos de coca y los municipios en los que han ocurrido asesinatos", dijo por su parte el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).

  Solo en 2016 fueron asesinados 98 activistas y tres estaban desaparecidos, y la tendencia continuó en 2017, dijo el organismo en un informe elaborado junto con otras ONG.

  El gobierno, que suele discrepar con las cifras de la Defensoría, no ha ofrecido un informe actualizado de víctimas de esta arremetida, que ensombrece el pacto de paz con el que Colombia busca enterrar el último y más antiguo conflicto armado en América.

  El fin del enfrentamiento de medio siglo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) destapó una lucha por el dominio de territorios y del negocio del narcotráfico que involucra a rebeldes del ELN -actualmente en negociaciones de paz-, bandas de origen paramilitar y "disidentes" de la primera guerrilla.

  "Hay una ausencia de Estado muy grande. Salen las FARC pero no ingresa el Estado", comentó a la AFP Édgar Insandará, secretario de gobierno del departamento de Nariño, en cuya jurisdicción está Tumaco.

47 amenazados

Sin parentesco entre ellos, Cortés recuerda que habló con el líder asesinado el sábado tras una reunión con el vicepresidente de Colombia, Óscar Naranjo, quien había viajado a la zona para intentar contener la guerra por la coca que a fuego lento se cuece en Tumaco.

  Con 203.000 habitantes, la mayoría negros y colonos, Tumaco es una de las rutas más codiciadas del narcotráfico para exportar droga hacia Estados Unidos por el Pacífico vía Centroamérica.

  Presionado por Estados Unidos, el gobierno colombiano quiere acabar este año con 100.000 de las 146.000 hectáreas que había sembradas hasta 2016, a través de un cuestionado plan que combina la sustitución voluntaria con la erradicación forzada.

  Los campesinos se quejan de que las ayudas económicas que ofrece el gobierno a cambio de los narcocultivos son insuficientes.

  El 5 de octubre seis campesinos cocaleros murieron durante una protesta contra los planes de erradicación. En un comienzo las autoridades culparon de hecho a "guerrilleros disidentes", pero según los pobladores fueron atacados por la fuerza pública.

  Las investigaciones están en curso.

  Los líderes comunitarios, ademas, han denunciado amenazas en su contra. Muchos han huido al casco urbano para protegerse.

  "Somos 47 líderes de los consejos comunitarios en Tumaco los que hemos sido amenazados. Lo de José nos deja preocupados, porque lo que sí es cierto es que en Tumaco a quien amenazan, lo matan", señaló Cortés.

  "Desde hace años hemos resistido la presión del paramilitarismo, del ELN; presión de las FARC, de bandas emergentes y ahora estamos tratando de resistir la presión de estos grupos que surgen en este proceso de posconflicto. No sabemos aún cuáles son sus intenciones, si es el territorio o la mata de coca", añade.

VENEZUELA: Guerra por la coca en el sur de Colombia ensombrece la paz

Con Información de Panorama

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