URUGUAY: Girar o no girar a la izquierda - EntornoInteligente

Caras y Caretas / En otro ordenamiento jurídico esta segunda vuelta no sería necesaria, pero tal como están las cosas deberá realizarse, así que asistiremos a arengas fatigosamente repetidas mientras nos acercamos a lo inexorable. Por lo pronto, el candidato nacionalista insistirá en que no va a gritar ni a descalificar y se estirará hacia el micrófono para repetir, una y otra vez, que quiere debatir con Tabaré Vázquez, aunque cueste creer que pueda debatir con nadie, considerando los severos problemas que tiene para hilar ideas en frases de más de tres palabras. La constelación de expertos que lo rodea y los medios de comunicación que lo impulsan insistirán, por su parte, en que es muy peligroso que el Frente Amplio (FA) ejerza el gobierno con mayoría parlamentaria (algo que los hace concluir, enigmáticamente, que sería mucho más beneficioso para el país que lo hiciera el Partido Nacional con el Parlamento en contra).

En este escenario, el FA deberá enfocarse en no perder ni uno de los votos que ya tuvo y en ganar algunos de otras tiendas. La tentación de hablar para los votantes ubicados en el centro del espectro político será muy grande. No faltarán las invocaciones al corazón batllista o wilsonista de buena parte del electorado blanco o colorado, ni los reproches al Partido Independiente por negarse a manifestar su respaldo a uno u otro contendiente. Sin embargo, más allá de las estrategias discursivas para capturar votos centristas, el FA debería perderle el miedo a leer lo que las últimas elecciones escribieron con bastante claridad: los votantes frenteamplistas no sólo no le temen al ‘giro a la izquierda’, sino que parecen reclamarlo. Claro que hablar de giro a la izquierda puede ser un tanto inespecífico y, por lo tanto, puede prestarse a cualquier cosa. La presidenta de la coalición, Mónica Xavier, decía el miércoles en una nota con El País que “si uno sigue girando termina en la derecha”, dándole un sentido tal vez demasiado literal a la metáfora del giro. Pero la idea que los frenteamplistas tienen del giro a la izquierda no es tan misteriosa, por más que pueda incluir una interesante variedad de aspectos. El giro a la izquierda no supone, me da la impresión, la nacionalización de la banca, la expropiación del latifundio y la expulsión de los representantes del imperialismo, pero sí supone, por ejemplo, una línea clara de defensa de la escuela pública, un compromiso sostenido de justicia social y una vocación de defensa de los derechos humanos que exige la modificación de ciertos patrones. Y para sostener esos principios no sólo habrá que forcejear con intereses poderosos y con hábitos instalados, sino que habrá que promover la discusión de ideas dentro de la propia izquierda.

La primera vuelta electoral dejó un alto número de votos en blanco y anulados (suficientes, casi, para una banca en el Senado). Es claro que no se puede inferir que todos esos votos no emitidos podían haber sido frenteamplistas, pero unos cuantos, sí. Son no-votos de ciudadanos que tienen reparos a la política económica, al ejercicio de la autoridad policial, a la política de cárceles, a los megaproyectos y hasta a la forma en que el FA toma sus decisiones. Son no-votos de personas que no confían en las propuestas políticas de la izquierda no frenteamplista, pero que no están dispuestas, tampoco, a extender un cheque en blanco al FA para que siga gobernando sin discutir esos temas.

En el FA mismo, el espectro más favorecido por la voluntad ciudadana parece ser el que, grosso modo, podría ser identificado con las posiciones más de izquierda (algo que despierta el horror de comentaristas de derecha, que alertan acerca del ‘costo país’ que podría tener un manejo irresponsable del gasto del Estado). Es razonable suponer que, tras diez años de ejercicio de gobierno y con un fuerte respaldo popular, ya lejos de las incertidumbres, la fuerza política que obtuvo por tercera vez la mayoría parlamentaria podrá darse espacio para escuchar los reclamos de quienes quieren seguir profundizando los cambios.

 

* Publicado en Caras y Caretas el viernes 07 de noviembre de 2014

Con Información de Caras y Caretas