Una lágrima cayó en la arena... por culpa de una fabada - EntornoInteligente

Marca / Literalmente, se me cayó una lágrima. Pero no precisamente en la arena como dice la famosa canción del rey de la rumba catalana, Peret. Y es que tras nueve días degustando tan sólo platos típicos de países árabes, con alguna excepción como la pasta, la comida española se empieza a echar mucho de menos. Gracias a la familia madrileña residente en Doha, ya muy popular entre la expedición de los ‘Hispanos’ y los medios de comunicación por su gran amabilidad y conocimientos de esta ciudad, Juan Luis Recio, fotógrafo de la RFEBM, y servidor pudimos degustar en su casa una exquisita fabada, y no precisamente de bote…

Y eso que llevábamos tan sólo nueve días sin comer ningún plato de nuestro país. ¿Qué haría si llevara residiendo en Qatar dos años como llevan nuestros sensacionales huéspedes de Madrid? Para los que aún no lo sepan, en esta nación, como musulmana que es, está prohibido el cerdo, una carne básica para algunos españoles. Aún así, los expatriados se las ingenian para pasar sobres al vacío de jamón o de lomo cada vez que vuelven de España. ¿Y qué tipo de fabada no lleva algo de chorizo? Uno, que no es precisamente amante de los platos de cuchara, degustó como si no hubiera un mañana esta comida tan típica nuestra en la casa de nuestros anfitriones.

Justo enfrente a ella, se encuentra el hotel de concenración de la selección española, que ya disfruta también de sus sapiencia sobre qué ver y dónde comprar en Doha. Otro día libre sirvió para muchos menesteres, pero el deber es lo primero. Gracias a nuestro querido, y esto es en sentido literal, jefe de prensa de la Federación, Javier Fernández, siempre nos organiza unas madrugadoras citas para atender de primera mano a los ‘Hispanos’ los días que no tienen partido. Pero además, este diario disfrutó de un privilegio que en otro artículo contaré detalladamente, porque si no, esto se podría conventir en unas memorias y no en un diario.

Tras la deliciosa comida que me sació, en parte, mis ganas de comida española, algunos integrantes del combinado nacional por una parte, junto a la familia madrileña, mi fiel escudero y el que os escribe, tomamos rumbo al gran centro neurálgico de Doha, el Souq Waqif. Os preguntaréis por qué siempre vamos a este lugar, pero es que pocas actividades mercantiles se pueden hacer más de forma tradicional que aquí. El único objetivo para muchos era claro: conseguir unas imitaciones de Rolex en este mercado. Una de las numerosas tiendas para comprar esta marca de relojes tan exclusivos para la mayoría de los mortales, fue el punto de encuentro.

Su peculiar encargado, desconfiaba de mis advertencias previas al decirle que unos ‘tíos muy grandes’ vendrían a su diminuto local para comprar muchos Rolex. Pero esta medida de presión para rebajarnos a nosotros varios relojes ya pactados con él anteriormente, no tuvo efecto hasta que vio a aparecer a algunos de los ‘Hispanos’. Literalmente, le cambió la cara al jefe indio de la tienda. Tras hora y media de largas y duras negociaciones, conseguimos rebajar el precio inicial al hacer fuerza entre todos comprando estas sensacionales copias de Rolex. Objetivo cumplido. Ahora había tiempo para pasear por el resto de zoco, causando gran revuelo en su calle principal cuando empezaron a hacerse fotos con varios españoles, momento que aprovecharon también ciudadanos de otras naciones para unirse a la multitudinaria foto.

Y es que los españoles, cuando vamos a algún lado, nos hacemos notar, para lo bueno y para lo malo. Llegaba la hora de despedir a la selección española para ir a cenar al mismo restaurante sirio, uno de los mejores restaurantes del zoco sin lugar a dudas, junto a la amable familia madrileña y los compañeros de TVE. Además de su estupenda comida, el menta-limón como bebida, y sus shishas, este local ofrece un extraordinario espectáculo con un baile típico de este país que no deja indiferente a sus comensales.

Decenas de ‘Ferraris’ en un parking De vuelta hacia el hotel con los estómagos llenos, llegaron varios momentos únicos, como fue el poder hacer fotos con una cámara profesional en la bahía oeste, justo enfrente del ‘skyline’ de Doha, con todos sus rascacielos iluminados en la noche. Pero las sorpresas continurían al llegar a la exclusiva urbanización de esta ciudad llamada ‘la Perla’, que intenta imitar de cierta manera a lo construido en Abu Dhabi. Allí nos esperaban en un parking varias decenas de ‘Ferraris y Maseratis’ que dejan boquiabierto a cualquier visitante. Pero si me tengo que quedar con algo de este día fue con la fabada ‘made in Spain’…

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