Un problema de tamaño - EntornoInteligente

la tercera / Es muy fácil distinguirlos del resto. Superar los dos metros de estatura en Chile no es para nada común. Ni siquiera en mundos acostumbrados a la altura, como el básquetbol, pasan inadvertidos. En los tableros nacionales, al menos, también son una raza extraña. Son los menos los que llegan o pasan esa marca.  

Patricio Briones, jugador de extenso recorrido en diversas ligas sudamericanas alcanza los 2,12 metros y Javier Barra, de tan sólo 17 años, acaba de llegar a los 2,10, mientras aún se desempeña en divisiones inferiores del Baurú de Sao Paulo, de la liga brasileña.  

Por la escasez de gigantes en los entablados chilenos, la mayoría se ha visto en la obligación de jugar bajo la pintura, aunque esta no sea la posición en la que mejor se desempeñan. Así lo retrata Gerardo Isla, jugador de 2,02 metros: “Desde pequeños nos enseñan a jugar debajo del aro debido a nuestra altura. Como somos altos no podemos desperdiciar esta característica tan escasa y por la presión de ganar, los entrenadores nos ubican ahí para convertir” dice.  

“No siempre es el mejor puesto donde un jugador alto se desempeña, pero debido a que somos pocos y a que en esa posición es donde más porcentaje de puntos se convierte, terminamos jugando ahí”, puntualiza el seleccionado nacional, quien en febrero vuelve a retomar sus estudios en Estados Unidos.    

Según datos de la FIBA (Federación Internacional de Básquetbol), la selección chilena que disputó el último sudamericano de Ambato, Ecuador, alcanzó un promedio de 1,93 metros. Cinco centímetros por debajo de selecciones como Venezuela, que presenta un promedio de 1,97 metros, y de Brasil y Argentina, que en el reciente mundial de España llegaron a los 2 metros y 1,98 metros, respectivamente.  

Cristian Von Bischhoffshausen, jugador de 2 metros de estatura y que actualmente se encuentra sin club, asegura que “los equipos necesitan ganar y los (jugadores) altos son necesarios. Los chilenos, en promedio, somos chicos, entonces es una verdadera necesidad encontrar jugadores grandes para que jueguen bajo el aro”, afirma. Además, el jugador de 29 años añade que “para la liga chilena podemos ser altos, pero afuera, no. Incluso mi estatura en otras ligas es de un alero u otro jugador que no necesariamente tiene que ser pivote. Más encima acá no hay planes de trabajo para estos jóvenes. Nadie se preocupa de trabajarlos” dice.   

El promedio de estatura de los 12 equipos que participarán en la Liga Nacional llega a 1,87 metros, sin contar a los deportistas extranjeros que integran las plantillas. Colo Colo, con la incorporación de Jorge Valencia, jugador de 36 años y quien alcanza los 2,06 metros, aumentó su media y es el equipo con la mejor marca de estatura, alcanzando 1,90 metros.  Esta cifra, en todo caso, es baja para el baloncesto de alta competencia. 

Patricio Briones es más crítico a la hora de evaluar esta carencia que, según él, se debe a que no hay planes de desarrollo para estos jugadores. “Muchos entrenadores de ligas menores están más preocupados del logro que de la formación de hombres altos. Y es entendible, ya que no contamos con competencia estable. Prima el resultado y no hay un plan a largo plazo”. Además, el jugador más alto de la historia del básquetbol chileno agrega que “en Chile no hay entrenadores que formen a estos jugadores. Mandan a los más robustos bajo la pintura. Esto genera que se vuelvan hombres monótonos, sin las características del básquetbol moderno, pues no las aprenden. Sólo juegan ahí. Si los sacan, se pierden. Y eso no es culpa de ellos. Es culpa de los formadores. Y sin duda de las autoridades que no dan garantías para que el basquetbolista se desarrolle con integridad”, afirma.  

Futuro  

Aunque con los años el panorama se ha vuelto difícil, la selección chilena sub 18, que obtuvo la plaza número 15 del torneo alemán Albert Schweitzer, evento considerado como el torneo mundial de la categoría, presenta un promedio de estatura de 1,94 metros, un centímetro más alto que la selección adulta. Aunque dicha brecha es mínima, según el propio Isla, aquel grupo de jugadores “rompe con la tendencia de jugadores bajos en nuestro país”. 

Al mencionado Javier Barra, quien se desempeña en la Sub 17 y la Sub 19 de Baurú de Brasil, se suman Felipe Haase y Nicolás Carvacho, con 2,03 y 2,06 metros, respectivamente. Haase integra el plantel campeón de Español de Talca y piensa que “los entrenadores acá quieren ganar a toda costa y dejan de lado el aspecto formativo. Hay pocos jugadores altos, y no son bien trabajados desde pequeños. Cuando son profesionales llegan lentos y si los sacas de la zona, la mayoría no es de gran nivel. Eso no debería pasar”, puntualiza el joven de 16 años.  

Según Manuel Córdoba, adiestrador de la selección Sub 18, con el tiempo se ha tratado de subir la estatura en las series menores. Pese a eso, el adiestrador argentino menciona que “el proceso en divisiones inferiores está cortado y no es permanente en el tiempo. Eso impide que aquellos jugadores de gran altura puedan desarrollarse fuera del aro y aprendan nuevas características” dice. 

En la Federación, Manuel Herrera (ex figura del básquetbol criollo y hoy gerente técnico del organismo) afirma que “estamos trabajando en un plan de estatura con las mujeres. En el sur, centro y norte de Chile. Ahora postularemos a proyectos del IND para extender esto a los varones, pues sabemos que la altura es nuestra gran debilidad”.

 

Con Información de la tercera

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