Tumeremo: Tierra de acción y ensueños - EntornoInteligente

Primicia / De Nuestra Señora de Belén de Tumeremo al pujante poblado de nuestros días.

Tumeremo, tierra de la sarrapia, del caucho, del oro y de las aventuras inverosímiles. Por aquellos montes y sabanas no había familia de donde no hubiera salido, desde generaciones anteriores, unos cuantos varones que se fueron desasosegados por la atracción de las riquezas auríferas del Alto Cuyuní, Botanamo o la Introducción, así como muchas otras minas que para la época eran el epicentro aurífero de la cuenca del Yuruari y el Cuyuní.

Hombres y mujeres trajinaron por abruptos caminos en busca de una mejor vida, hombres curtidos que se imbuían   en las extrañas de la madre tierra en busca de un filón de oro, volviendo entre sí el nervio remoto de los conquistadores.

Es el Tumeremo, que como imán, se convirtió en la tierra de promisión, de acción y ensueños, justamente para la hora decisiva en la que se envuelve el   tumeremense, producto de   ese ímpetu que lo caracteriza como persona, amable, alegre, y bonachón, y por supuesto sus pobladores son la fiel representación de la hospitalidad y la amabilidad.

Tumeremo, es el pueblo donde surgieron una ingente marea de hombres de gran pujanza para el trabajo, fundadores de empresas mineras y balateras; por consiguientes exitosos comerciantes y motrices de   hatos, e impulsadores de honorables familias, y ganaderos enteros y austeros que habrían hechos caminos para sus vacadas, y otros que enviaron a sus hijos a conocer la ruta de los mares y la novedad de los puertos extranjeros.

Misioneros catalanes

Las tierras de la Guayana Esequiba fueron descubierta por los españoles, capitaneados por Don Juan de Esquivel, como prueba la existencia en el dintel de la entrada del castillo del Esequibo, llamado por los holandeses Kijkoveral, de la enseña sagrada de la “cruz tallada en piedra”, y que constituye un documento irrefutable de su origen hispano

Los españoles, a fines del siglo XVI y principios XVII ocuparon las riberas del rio Esequibo, donde fundaron aglomeraciones, hecho que fue comprobado por De Lait en 1591. A principios del siglo XVII los españoles abandonaron esos parajes.

Los holandeses, por aquel entonces súbditos de la Corona de Castilla, se infiltraron en la región y fueron sustituyendo a los primitivos ocupantes ibéricos. Posteriormente se amotinaron logrando que su independencia fuera reconocida por el Tratado de Munster de 1648. Acuerdo que reconocía tanto   a España como a los Países Bajos. Los holandeses ya habían ocupado proporcionalmente la isla de Kijkoveral.

Miguel Marmión, Gobernador de la Provincia de Guayana, impaciente por el vertiginoso avance de los holandeses en la zona del Esequibo, designó una comisión para explorar el rio Cuyuní, conformada por los frailes catalanes Mariano de Perafita, Buenaventura de Carrocera, Fray Tomás de Santa Eugenia y el capitán Miguel Castellano.

La Misión del Caroní fue el punto de partida de la comisión encargada de explorar el rio Cuyuní (abril de 1778). A finales de diciembre de ese mismo año la comisión llega a la Misión de Nuestra Señora del Rosario de Guasipati, donde fueron recibido por el Fray Benito de la Garriga, fundador de ese poblado. Continúan navegando el rio Yuruari hasta desembocar en el Cuyuní y visualizan el rio curumo hasta llegar a una extensa sabana y precisamente el 26 de enero de 1788, proceden a fundar el hato Nuestra Señora de Belén de Tumeremo.

Informe fundacional

Una vez concluida la fundación de Tumeremo, Fray Mariano de Perafita, procedió a entregar a Miguel Marmión Gobernador de la Provincia de Guayana, el Informe-fundacional del Hato o pueblo nuevo llamado Nuestra Señora de Belén de Tumeremo. Este informe señala lo siguiente: “a diez leguas en línea recta, se funda el hato o pueblo nuevo llamado Nuestra Señora de Belén de Tumeremo, tomando como punto de partida la boca del rio curumo, se trata de una extensa sabana, bordeada de monte alto, qué al poniente se ubica el rio Pariche y el rio Guarán, donde conviven familias indígenas del etnia Waica”, fin de la cita.

Tumeremo cumple 230 años de su fundación. El 26 de enero del año de 1788, su institutor, Fray Mariano de Perafita, fecha esta cuando se echan las primeras bases del naciente pueblo de Nuestra Señora de Belén de Tumeremo, no obstante al veto de Miguel Marmión, Gobernador de la Provincia de Guayana. Los misioneros catalanes esgrimieron muchas razones para llevar a cabo dicha fundación, ya que sus propósitos era alargar sus dominios al amplio territorio ubicado al sureste de la serranía de Nuria; y por otra parte detener el vertiginoso avance de los holandeses, quienes prácticamente se habían posesionado de la región del Esequibo.

Miguel Marmión, Gobernador provisional de la Provincia de Guayana (1784-1790); se opuso rotundamente a la fundación de Tumeremo, alegando que era absurdo continuar fundado pueblos, por cuanto facilitaba el acceso, al contrabando, la piratería, por lo tanto los únicos favorecidos serían los Caribes, férreos enemigos de los españoles.

A pesar de todas las contradicciones y vetos del Gobernador Marmión, Fray Mariano de Perafita, procedió a fundar el hato y posteriormente materializar la existencia de un poblado llamándolo Hato “Nuestra Señora de Belén de Tumeremo.”

Al final de tantos inconvenientes la Capitanía General de Venezuela, cuyo titular era el Capitán General Juan Guielms (1786-1792), quien luego de haber estudiado con detenimiento la solicitud, y en abril de 1789, decidió la conveniencia de decretar oficialmente al pueblo de Tumeremo.

Tumeremo histórico

Por estas calles de Tumeremo se respira y se vive un eco de pisadas libertarias. Justamente en el ardor inquebrantable de la patria, el 7 de mayo de 1892, se produjo un movimiento militar y político, (inicio del movimiento federal en el territorio del Yuruari) liderado por los Generales Domingo Antonio Sifontes, Antonio Zerpa, Amador Ortega, y los coroneles Pedro L. Machado y Antonio Zapata, una vez ocupado Tumeremo con todas las de la ley, avanzaron hasta El Callao y Guasipati, capital del Territorio del Yuruari, el cual tomaron tres días después tras haber sido evacuada por las tropas de la guarnición al mando del General Pereira Lozada.

Fuentes consultadas:

Libro El Esequibo, del padre Félix de Vengamian. (p.248)

“La Guayana Esequiba”, de José Sucre Reyes. (p21)

Archivo General de Indias.

Tumeremo: Tierra de acción y ensueños

Con Información de Primicia

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